Por Laura FERNÁNDEZ @laurafdalv
Pablo Picasso y Henri Toulouse-Lautrec se dan la mano por primera vez en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, obras de dos grandes maestros que podremos disfrutar desde el 17 de octubre de 2017 hasta el 21 de enero de 2018.
Picasso/Lautrec es el título de la exposición que podremos visitar hasta el 21 de enero de 2018 en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid. Comisariada por el catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense Francisco Calvo Serraller y Paloma Alarcó, jefa de conservación del Museo Thyssen, esta muestra pone el broche de oro a la celebración del 25º aniversario de esta pinacoteca que nos ha traído excelentes muestras artísticas durante todo este año.

Algunos investigadores ya han puesto de manifiesto las coincidencias entre Toulouse- Lautrec y Picasso, pero esta es la primera vez que se dedica una exposición exclusivamente a compararlos. El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza nos ofrece una oportunidad única de observar la influencia de un artista sobre el otro, las relaciones temáticas, artísticas y estilísticas de dos figuras clave en el desarrollo del arte contemporáneo. Es una muestra pionera a nivel mundial.
La exposición, que consta de más de un centenar de lienzos que provienen de 58 instituciones diferentes, y de los que solo cinco pertenecen al museo, nos invita a adentrarnos en las pinturas de dos artistas que compartían la misma atracción por los retratos caricaturescos, el mundo nocturno, la realidad de los seres marginales, el espectáculo del circo y el universo erótico de los burdeles.

Henri de Toulouse-Lautrec nació en Albi en noviembre de 1864 y murió Saint-André-du-Bois en 1901 en el seno de una familia aristócrata. Sus primeras obras se relacionan con temas vinculados a las propiedades familiares, el ambiente de la corte y la caza, con figuras sobre todo de caballos. Recibió sus primeras nociones artísticas de un experto en pintura de animales, René Princetau. Lautrec se interesó por el Impresonismo, pero más tarde rompió con los temas impresionistas y se sintió atraído por otros más viscerales, permitiendo que los bajos fondos supusieran un punto de inflexión en su obra. Fue además, el creador del cartel moderno, experimentando con distintas técnicas, texturas y efectos, con un estilo que influyó poderosamente en la publicidad posterior.

Pablo Ruiz Picasso nació en Málaga en octubre de 1881 aunque pasó gran parte de su vida en Francia, falleció en Mougins en 1973. Picasso era hijo de un pintor y profesor de arte que le inició en el estilo académico. En 1885 ingresó en una academia de arte de Barcelona, la misma en la que impartía clases su padre, aunque pronto se fue a París. En su juventud, bebió de las obras de Lautrec, lo que se puede observar en numerosos lienzos y los carteles publicitarios que el malagueño realizó a principios de siglo.
Aunque nunca se llegaron a conocer principalmente por la prematura muerte de Toulouse-Lautrec, sí coincidieron en París entre 1900 y 1901. Y resulta evidente que la carrera artística de Toulouse-Lautrec tuvo un gran impacto en la del malagueño. Picasso estaba tan obsesionado como Lautrec con el dibujo y con su claro estilo gráfico. Aunque lo que más impacto generó en su pintura fue el tratamiento que Lautrec hacía de la sensualidad de las mujeres, su estilo en los retratos y su obsesión por los personajes desamparados, caricaturescos e inusuales.
Las pinturas de estos dos artistas se muestran divididas en cinco ciclos temáticos distintos: “Bohemios”, “Bajos fondos”, “Vagabundos”, “Ellas” y “Eros recóndito”. Cada una de estas secciones nos abre las puertas a distintos mundos e intereses, se corresponden con las diferentes etapas creativas de cada autor.
En “Bohemios”, tanto Picasso como Lautrec, presentan una serie de sus peculiares retratos. A través de la caricatura o la parodia exploraron la personalidad de quienes pintaban, creando cuadros que plasmaban la esencia de los personajes más marginales de la sociedad del momento. Destacan en esta sección los autorretratos de los artistas Autorretrato con chistera (1901) de Picasso y Autorretrato (1893) de Toulouse-Lautrec.
En “Bajos fondos” encontramos a un Lautrec que se pasea por lo más oscuro del París de la época y a un Picasso años más tarde interesado de la misma manera por lo vil y vulgar. Ambos hacen un retrato de los nuevos locales de ocio de las clases populares, mostrándonos el ambiente frenético de la noche parisina y haciéndonos casi partícipes del cóctel de mujeres, bailes y diversión que se respiraba en la capital francesa de aquella época. La espera (Margot) (1901) de Pablo Picasso o Reservado en el Rat Mort (1899) de Henri de Toulouse Lautrec son ejemplo de la vida en los cafés, los locales nocturnos y la degradación de los bajos fondos parisinos.
“Vagabundos” es una muestra del mundo circense en el que ambos artistas muestran su interés por acróbatas, payasos o saltimbanquis construyendo un camino hacia el arte moderno. La atracción por el mundo circense y lúdico era algo que estaba muy presente en la vida de ambos autores. Picasso se interesó por la parte más dramática del mundo del circo, como, por ejemplo en Arlequín sentado (1917). Por su lado Lautrec, debido quizás al accidente ecuestre que sufrió de joven o a que se inició pintando caballos, se interesó en mayor medida por actos ecuestres, tema que ocupó el centro de numerosas pinturas como podemos ver en En el circo: entrada a la pista (1899).
Quizás “Ellas” sea una de las secciones más llamativas de la exposición debido a la oscura realidad que ambos autores muestran de los burdeles y los clubs que tanto insistían en pintar. Tras una mirada triste, desalentada y melancólica se esconden todas aquellas mujeres a las que solían retratar bailando joviales, pero esta vez, reproducidas con cierta tristeza y ternura. Es en este momento cuando Picasso comienza su período azul como podemos ver en Mujer con flequillo (1902), cuadro que muestra con cierto desasosiego un estudio de los efectos de la sífilis en una prostituta. Una de las obras de Toulouse Lautrec destaca en este apartado es La pelirroja de blusa blanca (1889) por esa sensación de hastío y soledad que el pintor consigue transmitir con tan pocos artificios.
Por último, en “Eros recónditos” vemos la representación de todo ese mundo marginal de la prostitución abordado desde el desnudo de mujeres que no encajaban en los cánones estéticos predominantes en la sociedad. Buen ejemplo de ello es La Cama (1898) de Lautrec. También destaca Mujer desnuda recostada (1965) con marcadas influencias primitivas.
Una de las obras maestras picassinas, preludio del Cubismo Las Señoritas de Avignon (1907), aparece representada en esta exposición a través de un espectacular tapiz, cedido por el nieto del pintor, Bernard Ruiz-Picasso.
Resulta destacable y relevante la exhibición de distintas fotografías sobre Pablo Picasso en su villa La Californie (Cannes). El fotógrafo Edward Quinn, nos permite observar a Picasso desde otra perspectiva, esta vez como protagonista de su vida y adentrarnos en su cotidianidad. La presencia en estos interiores de la obra de Toulouse Lautrec, es quizás un símbolo de la admiración que el malagueño sentía por él.

Los comisarios no han dejado pasar la ocasión de hacer una comparativa entre los carteles publicitarios de Picasso y Lautrec. Las evidentes similitudes entre Troupe de Mlle Églantine (1896) de Lautrec y Jardín de París (1901) de Picasso, en las que ambos representan el baile del cancán parisino con marcado movimiento y faldas en alto.
Esta exposición abre un diálogo entre dos figuras clave de la pintura moderna. Nos permite disfrutar de una comparativa de sus trayectorias, sus estilos y sus temáticas. Una manera distinta y cautivadora de contemplar las obras de Henri de Toulouse-Lautrec y Pablo Picasso que nos hace reflexionar sobre como dos artistas que no se conocieron pudieron llegar a asemejarse de tal manera en sus formas, sus temas y sus valores.
Datos útiles:
- Lugar: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
- Dirección: Paseo del Prado, 8, 28014 Madrid
- Web: https://www.museothyssen.org
- Fechas: del 17 de octubre de 2017 al 21 de enero de 2018
- Trasporte: Metro Banco de España, autobuses 1, 2, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 45, 51, 52, 53, 74, 146 y 150, tren estaciones de Atocha, Sol y Recoletos.
- Precio: Entrada general 12 euros, entrada reducida 8 euros, menores de 12 años gratis.
- Horarios: Martes a domingo: de 10:00 a 19:00 y sábado: de 10:00 a 21:00

