Por Sara BRAVO @srbrvgmez

Francisco de Goya, Sandro Botticelli, René Magritte, John Everett Millais… Son algunos de los artistas que la artista española, Rosalía, ha introducido en sus portadas musicales. La cantante, compositora, productora discográfica y actriz catalana de 30 años ha dado la vuelta al mundo con su original mezcla de géneros y, junto a ella, muchos de los artistas más destacados de la historia.  

La artista ha destacado por su estética visual, con la que ha conseguido el respeto del público. Sus escenarios artísticos basados en la letra de su música han obtenido gran popularidad por sus inspiraciones en obras clásicas o a escenas cinematográficas de gran conocer. La mezcla de géneros y decorados que utiliza provoca un choque entre los más jóvenes, siendo esto mismo lo que le ha llevado a la fama.

Sus dos últimos álbumes son los más destacados. El Mal Querer fue aquel que le hizo saltar a la fama, especialmente con la canción de Malamente, con el que muestra evidentes referencias católicas y de la tradición española. Vinculado a una novela anónima occitana del siglo XIII conocida como Flamenca, Rosalía define el disco como una historia de amor con aristas, oscura y una exploración de las pasiones. Su discurso visual interpreta a un personaje femenino que atraviesa un amor tóxico y que termina saliendo de dicha relación con fortaleza, desprendiéndose del ideal del amor romántico y alcanzando la libertad. Su decisión de ilustrar esta historia en paralelo a las letras de las canciones nos regala un entendimiento visual del concepto de cada una de ellas. 

Filip Custic, artista surrealista hispano-croata de 28 años, fue el encargado de la creación de las imágenes insertas en el disco. Su idioma se compone de objetos, en los cuales encontró un significado especial que se esconde tras ellos, por lo que han terminado siendo recurrentes en sus trabajos. 

Como ya hemos mencionado, 11 capítulos, en paralelo con las canciones, dividen esta narrativa acústica y visual que se construye en el disco. Una de las primeras referencias que podemos observar es la de la imagen que corresponde al Capítulo 2: Boda – Que no salga la luna-, que genera paralelismos con la obra de Frida Khalo. En la representación vemos a Rosalía en dos versiones, una femenina y una masculina, entrelazadas con un gesto de unión por las manos, simulando esa boda que cuenta la historia. Unas esposas doradas son colocadas en sus respectivas muñecas, unidas por una cadena, entre la que vemos un par de llaves que simulan el poder de cada personaje sobre la liberación del otro. 

Así, en la obra de Frida Khalo, Las dos Fridas, la artista se autorretrata desdoblándose, mostrando la dualidad de su persona y el equilibrio. Esta obra fue creada durante su separación de Diego Rivera, mostrando a una Frida querida y devota por su marido, y a otra divorciada que sobrelleva la soltería. La posición de los protagonistas de Rosalía es prácticamente idéntica a las de Khalo.

Imagen de Cap 2: Boda, 2018. Filip Custic.                       Las dos Fridas, 1939. Frida Khalo. 

Por otro lado, la portada del Capítulo 6: Clausura –Preso-, también nos invita a buscar sus referencias. Aparece de nuevo la artista, esta vez con el torso desnudo, sosteniendo unas naranjas que se le van desprendiendo de las manos. Mientras, una caja con rejas en forma de V encierra su cabeza. Su cuerpo es rodeado por lunas en diferentes ciclos lunares, que se han podido relacionar en ocasiones con el ciclo menstrual de la mujer y su sensibilidad. Así, la obra Naranjas y limonesde Julio Romero de Torres, se puede considerar el origen de la inspiración de esta composición. Esta obra de 1927 representa una peculiar mezcla del bodegón tradicional y la figura humana que pretende buscar el artista. Las naranjas que sostiene la protagonista conectan con la semejanza con sus pechos, que se dejan ver claramente, representando ese erotismo femenino que simboliza Romero de Torres. Sin embargo, Rosalía no muestra su torso al completo y, además, hunde uno de sus dedos en una de las naranjas que mantiene, generando un gesto audaz y atrevido, de desafío. 

Imagen de Capítulo 6: Clausura, 2018. Filip Custic.        Naranjas y limones, 1927. Julio Romero de Torres.

Le sigue el Capítulo 7: Liturgia – Bagdag-, con una imagen divinizada de la protagonista. Alude a Cristo con la marca en sus pies, marcas que le dejaron tras bajarle de la cruz. Sin embargo acoge una energía más cercana al mismo Dios. Su posición se asemeja a la que utiliza Miguel Ángel en su cuadro, La creación de Adán, con las piernas cruzadas y la mano estirada intentando alcanzar un objetivo que mantiene la imagen de Dios. La cadena dorada que rodea el cuello de Rosalía se encuentra rota, como símbolo de liberación. En un ambiente más allá de lo terrenal, su imagen divinizada representa una capacidad creadora, tal y como se coloca a Dios, creador de los astros y del ser humano. 

Imagen Capítulo 7: Liturgia, 2018. Filip Custic.                                                             La creación de Adán, 1511. Miguel Ángel. 

Por otro lado, su nuevo álbum, también ha hecho un guiño a una de las obras más famosas de la historia. Motomami es el nuevo disco de Rosalía, publicado en 2022, que también ha alcanzado gran popularidad. Su portada, una Rosalía desnuda, únicamente portando un casco de moto con coletas de una larga melena oscura, nos recuerda a una imagen muy conocida. El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli inspira esta composición. Al igual que esta, Rosalía coloca una de sus manos en su pecho, esta vez tapando sus senos, y la otra en su zona íntima. La imagen de Venus, diosa de la belleza y de la fertilidad, mantiene esta misma postura, que acompaña una larga melena cobriza. Su sensibilidad propia del Renacentismo renueva la representación de los mitos de la Antigüedad Clásica, al igual que la cantante.

      Portada del disco Motomami, 2022.                      El nacimiento de Venus, 1485- 1486. Sandro Botticelli

Además, sus referencias a la Inmaculada Concepción se ven en varias ocasiones. Sus portadas y videoclips suelen introducir la imagen de esta en diferentes formatos. Desde algo más humanizado, como en el videoclip de Pienso en tu mirá, donde simboliza la corona propia de la Virgen María a partir de manos; hasta en la fotografía digital que protagoniza la portada de El Mal Querer. La misma figura la podemos observar en innumerables obras artísticas, como cuadros o imágenes, que solemos ver en museos, iglesias y procesiones. 

Rosalía se ha convertido en un icono mundial por su gran originalidad y combinación de temas con los que sorprende a sus fans. Sus vídeos se completan con referencias a la España tradicional y composiciones artísticas de todo tipo de estilos y autores. A pesar de cambiar el estilo que guía su música a lo largo de los años, no deja atrás su especial inclinación por el arte, que nos muestra con cada nuevo tema.