Por Silvia Ortiz @silviaortizcn
Todos conocemos los nombres fundamentales de la generación del 27. Lorca, Dalí, Buñuel, Alberti, Alexaindre… Pero ¿No había mujeres en la generación del 27? La respuesta es sí. Maruja Mallo, Concha Méndez, María Zambrano, Josefina de la Torre, Gil Röesset, Rosa Chacel y otro puñado de mujeres que también forman parte de esta generación. Forman parte de la historia. Son mujeres que recorrieron las tertulias, exposiciones y teatros del Madrid de la II República junto a Lorca, Alberti o Guillén. Que vivieron la represión durante el franquismo se vieron abocadas al exilio. Sin embargo, el tiempo y los libros de arte han silenciado sus nombres.
FICHA RESUMEN

- Título: Las Sinsombrero
- Autora: Tania Balló
- Año: 2016
- Editorial: L.U. ESPASA LIBROS (Madrid)
- ISBN: 9788467046038
- Páginas: 312
Las Sinsombrero es un libro que trata de reivindicar precisamente esto, la memoria de todas estas artistas que formaron parte de la generación del 27. Para ello, la autora, Tania Balló (Barcelona, 1977), toma como punto de partida el documental de TVE Las sinsombrero. Pero no se queda ahí. Habla con las familias de estas mujeres, se interna en sus diarios, en sus fotos y en sus archivos para desgranar todos los detalles de su vida y de su obra. Una investigación exhaustiva, que inluye fotografías de la época, y da respuestas a muchas incógnitas y polémicas que giran en torno a estas figuras femeninas.
El libro que nos ofrece la editorial Espasa habla de mujeres rompedoras, rebeldes, únicas. Mujeres que deberían ser recordadas. Sin embargo, aunque a primera vista pudiera parecerlo, no estamos ante el típico libro de texto que simple y fríamente cuenta la vida y obra de varios autores. Nada más lejos de la realidad. En cuanto abres el libro te das cuenta de que es algo diferente. Las vidas de estas increíbles mujeres te atrapan en seguida, casi como si fuera una novela. Te sumerges en sus dilemas, sus amores, su correspondencia. Vives con ellas la alegría de la II República, la desgracia de la Guerra Civil, la tristeza por el exilio, todos y cada uno de los problemas a los que se enfrentan por ser mujeres independientes y artistas en una época en la que no estaba permitido serlo.
Descubrir a estas mujeres es toda una experiencia. Es difícil no beberse todas las páginas en menos de un día. La autora, Tania Balló tiene un estilo ligero pero elegante, por lo que el libro tiene una lectura rápida y muy agradable. Además, se nota en cada una de sus palabras el inmenso cariño y la conexión emocional que siente por estas mujeres olvidadas. Todo el libro está regado con una capa de amor que se transmite rápidamente al lector.
Posiblemente, el mayor reto de Las Sinsombrero es no vincular a estas mujeres a los varones de la Generación del 27, que eran sus maridos, amigos o maestros. Sino tratarlas como artistas independientes. Sin embargo, Balló no cae en ese cliché. Habla de una generación de hombres y mujeres, que se influyen, se quieren y se admiran. Sin nombrar a unos como más importantes que los otros, sino simplemente, como artistas de un mismo tiempo. No hay ninguna “mujer de” o “amiga de”. Tania Balló las llama en el libro “mujeres que”: Mujeres que escribieron, que pintaron, que esculpieron, que cambiaron la historia aunque la historia no las haya pagado con reconocimiento. Definitivamente, Las Sinsombrero es un libro fundamental para todos aquellos que se hayan preguntado alguna vez si había mujeres en la generación del 27. Un libro que te atrapa, que te engancha y te sumerge casi sin que te des cuenta.
De este libro vamos a destacar algunas figuras importantísimas de la pintura y la escultura. Mujeres que cuentan con obras fundamentales para el Arte Contemporáneo español y que, casi por obligación, debemos reivindicar. Maruja Mallo, Gil Röesset y Angeles Santos.

Maruja Mallo (1902-1995)
Una maravillosa pintora surrealista nacida en Lugo en 1902. Aunque muy comparada con Dalí por su personalidad arrolladora y tendente al escándalo, su estilo es totalmente diferente y personal. Posiblemente, el reto más importante de contar la vida de Maruja Mallo es no vincularla a la de Alberti, con el que mantuvo una tormentosa relación. Un reto que Las Sinsombrero supera con creces, presentando a Mallo como la mujer independiente y estrafalaria que era.
Entre su obra destaca sobre todo su serie sobre las verbenas madrileñas. Maruja Mallo era una aficionada a estos eventos. Cada noche recorría estas fiestas con sus amigos Concha Méndez y Feederico García Lorca. En estos cuadros expresa su inmensa alegría, el éxtasis, la diversión, la modernidad. Son cuadros de colores vibrantes, llenos de movimiento, de luz y repletos de figuras. Un ejemplo maravilloso del surrealismo más puro.


Marga Gil Röesset (1908-1932)
Margarita Gil Röesset es una escultora y poetisa madrileña. Creció en un ambiente ilustrado, con Juan Ramón Jimenez como maestro, y su esposa Zenobia de Campubrí como amiga. Sin embargo, tuvo una vida trágica. Debido a su amor por Juan Ramón Jimenez, y la traición que eso conllevaba hacia su amiga Zenobia, pasa grandes periodos de depresión. En algunos de estos periodos destruyó la mayor parte de su obra, y un fatídico día, con tan solo 24 años, se suicida.
Las pocas esculturas de Röesset que se conservan son de una calidad excelente. Con una apreciable influencia de Rodin, encontramos figuras de materiales duros, con un intencionado inacabado y gran movimiento. Sin embargo, lo mejor de la escultora es su capacidad para expresar sentimientos a través de su obra: la tristeza, la angustia o la soledad que sentía Röesset se pueden ver perfectamente reflejadas en sus figuras


Ángeles Santos (1911-2013)
Hablar de Ángeles Santos es hablar de una vida agobiante y trágica. Aunque es catalana de nacimiento pasa gran parte de su vida en Valladolid, en un entorno que la mantiene presa. Primero será el internado y luego los deseos de sus padres lo que la mantendrá prácticamente confinada en su casa. Sin embargo, un mundo interior tan grande no podía quedarse preso en una jaula de oro, y por eso esta pintora decide plasmarlo casi obsesivamente en el lienzo. Aunque sale poco de Valladolid, llegó a exponer en Madrid y París y sus obras tuvieron tal repercusión que Federico García Lorca, Jorge Guillén o Juan Ramón Jimenez se acercaron a su ciudad a conocerlas.
En sus pinturas, plasmaba todo aquello que no había en su vida. Con una enrome influencia de Munch plasmaba mujeres independientes, que fumaban, leían o llevaban ropa moderna. Un ejemplo de esto es Tertulia. Sin embargo, también plasmaba todo lo que veía. Como ella misma declararía, en su mayor obra, El mundo, trató de pintar todo lo que alguna vez había visto, había imaginado o recordado. Un cuadro de gran formato en el que surrealismo y expresionismo se juntan, y que elevan a Ángeles Santos a artista de primera categoría.


