Por Ana SUÁREZ @anitassuarez
Quizás para entender las obras de Francis Bacon haría falta comprender, primero, quién era él. Aunque es difícil creer que el mismo Bacon conociera a los múltiples “yos” que le rondaban en su interior.

“… sólo intento construir imágenes partiendo directamente de mi sistema nervioso y con la mayor exactitud posible. No sé siquiera lo que significan la mitad de ellas. Yo no quiero decir nada.” Francis Bacon.
Dirigida por John Maybury, El amor es el demonio (1999), capta y transmite perfectamente la esencia de Bacon. Concentra en 90 minutos las rarezas de la sórdida personalidad del artista. Adentrarse en el arte mediante el arte es, sin duda, una experiencia única. Comprender la pintura a través del cine es una vía amplía que permite observar e indagar en el proceso creativo del artista.
Aunque no resulte fácil describir los cuadros del pintor ni tampoco expresar las sensaciones que desprenden, en esta película se consigue capturar el universo en el que Bacon se ve envuelto. Sin embargo, este filme no es una biografía. Más bien trata, sobre todo, la relación del artista con su fuente de inspiración: su amante, George Dyer. Según Maybury, fue la obra “George Dyer en un espejo” una de las que le inspiró para decidirse a hacer la película.

| Francis BACON, George en un espejo, 1968 |
Esencialmente expresionista, las pinturas de Bacon se concentraban en el estudio del cuerpo, en su deformación con una apariencia oscura, inquietante. John Maybury no quiso utilizar ninguna de sus obras en la película. En lugar de que el espectador viera simplemente la obra, quiso captar el sentimiento de Bacon durante el proceso de realización y hacerle sentir todas esas sensaciones al público. De esta manera, es posible sentir los demonios internos que revolvían la vida de Bacon dentro de ese espacio claustrofóbico donde trabajaba; que, probablemente, fueran una extensión de todo lo que encerraba en su cabeza.
Desde la primera escena se percibe el ambiente denso. La muestra de la combinación entre dolor y placer junto con el amor y la tortura que acaban fundiéndose en un acto artístico por sí solo refleja un proceso de profunda contradicción donde el arte es el sufrimiento que te invade y explota en el lienzo.

| Francis Bacon en una de sus exposiciones |
El amor es el demonio nos sitúa en el año 1971, coincidiendo con la exposición retrospectiva de Francis Bacon que tuvo lugar en el Grand Palais de París y la muerte de su amante. La película retrocede al momento en el que ambos se conocen y durante todo ese recorrido en su historia se aprecia el lado más amargo que oculta Bacon, como artista y como amante. Se le representa como un individuo absolutamente sometido a la contemplación de sí mismo.
El filósofo y escritor Roland Barthes describió la pintura de Bacon como “el espacio en el que respiramos y el tiempo en el que vivimos aquí y ahora: eso es lo que, casi sin excepción, hallamos en los cuadros de Bacon, que parecen tender hacia la expresión inmediata de algo inmediato… Hacen que el observador se sienta como si estuviera allí (dentro del cuadro, y no simplemente frente a él).” Esta obsesión por la autocontemplación le llevaba hacia la desmesura.
Se centra, así, la película en la personalidad de Bacon y no en su aspecto profesional. Se retrata al pintor obsesionado por el abismo del lado oscuro de la vida y al mismo tiempo se siente seducido por su aspecto más violento. Francis Bacon entendía la vida ligada al sufrimiento y John Maybury ha sido capaz de transmitir esa agonía que le resultaba necesaria.

| George Dyer (izqda.) y Francis Bacon (dcha) en una cafetería de Londres |
La película, desenvuelta en el Soho de Londres de los años 60, hace de escaparate de la vida de Bacon. Aquel hombre rodeado de drogas, sexo y alcohol que se teñía el pelo con betún para el calzado, que dedicaba un tiempo de sus mañanas a maquillarse para no privar a la “reina” que vivía en su interior, y que cada noche, antes de hacer el amor con su amante, le suplicaba que le golpeara sin piedad. Normalmente, las películas biográficas tienen como objetivo mostrar la sensibilidad del protagonista que retratan con el fin de acercarnos y entender su forma de ser, incluso a veces poder justificarlo. Sin embargo, parece que en esta película el caso es el opuesto. Muestra, directamente, sus visiones y opiniones de la manera más espontanea posible.
La relación entre Bacon y Dyer empieza cuando este último asalta el estudio del artista. De este modo comienza una relación homosexual que sólo funciona en la cama y que, por lo demás, está salpicada de un sabor dulcemente destructivo. George Dyer era una persona tímida, introvertida, que sufría de trastornos obsesivos-compulsivos, le rondaba siempre la idea del suicidio y su forma de ser irritaba especialmente a Francis, alguien independiente, retorcido y algo meticuloso.

| George Dyer en el estudio de Francis Bacon |
Técnicamente, la película transmite perfectamente el aura que envolvía esa relación con el tratamiento de la imagen, los planos, secuencias y la luz. Bañan la historia en un ambiente oscuro, tenso, poco cómodo, con sabor agridulce. La fotografía y la imagen del filme están grabados de esta manera para acompañar lo que transmite la escabrosa mente de Bacon y, por supuesto, el estado de su relación con Dyer. Esta pareja era tormentosamente estable. Aunque para George Dyer la vida no fuera suficiente y decidiera acabar con ella. Quien, finalmente, termina por suicidarse en la habitación del hotel donde se alojaron mientras tenía lugar la exposición de Francis en el Grand Palais de París.
Es de obligada mención destacar el trabajo de Derek Jacobi, que realiza un papel impecable, además de su gran parecido físico con el verdadero artista, y Daniel Craig que ejecuta un papel magnífico interpretando al amante.
Sin duda, este filme no es una película que acompañar con unas palomitas es, más bien, una obra de arte cinematográfica.
Ficha técnica:
- Título: El amor es el demonio. Estudio para un retrato de Francis Bacon.
- Año de estreno: 1998.
- País: Reino Unido.
- Duración: 91 minutos.
- Director: John Maybury.
- Guion: John Maybury.
- Género: Drama, Biográfico.
- Música: Ryuichi Sakamoto.
- Fotografía: John Mathieson.
- Reparto principal: Derek Jacobi, Daniel Craig, Anne Lambton, Karl Johnson, Annabel Brooks, Tilda Swinton, Adrian Scarborough.
- Productora: BBC Films / The British Film Institute / The Arts Council of England / Premiere Heure / Uplink.

