Por Elena CHAMIZO @elena05chamizo

Hasta el 6 de mayo de 2018 podremos deleitarnos en el Museo Nacional del Prado con la exposición La Donación de Óscar Alzaga. En ella se exponen hasta siete obras pertenecientes al noble Alzaga y su esposa Isabel, que suponen ya la última incorporación realizada en 2017 por el museo.

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Antonio del Castillo, La Inmaculada Concepción (1650)

La exposición se encuentra en una pequeña sala que representa la generosidad del donante Óscar Alzaga Villaamil y su esposa Isabel. Ambos nos deleitan con hasta siete pinturas pertenecientes a un amplio marco cronológico comprendido entre finales del siglo XVI y mediados del siglo XIX. En ellas abundan la calidad y un gran estado de conservación.

Es importante destacar que la colección no solo está compuesta por pintura española, sino que también cuenta con una obra del pintor italiano Jacopo Ligozzi, Alegoría de la Redención, que se ha convertido en la más importante de la exposición.

Gran parte de la colección fue donada al museo el pasado mes de marzo de 2017, pero se decidió exponer al público una vez estuviere completa. Ello fue posible gracias a una donación económica -también de Alzaga-, que permitió comprar e incorporar a la colección el Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes, de Agustín Esteve y Marqués. Una vez incorporada esta obra, se decidió proceder a la exposición de la colección completa de los siete cuadros:

  • Jacopo Ligozzi, Alegoría de la Redención (1587).
  • Juan Sánchez Cotán, La Imposición de la casulla a san Ildefonso (1600): cuadro de temática religiosa caracterizada por la idealización de la figura humana, la utilización de colores claros y una pincelada clara y precisa.
  • Francisco de Herrera el Viejo, San Jerónimo (1640 – 45): se muestra a San Jerónimo en un retiro espiritual donde se centra en el estudio y la escritura mientras de fondo suenan las trompetas del apocalipsis. Esta caracterizado por la utilización de una pincelada enérgica y la representación humana llena de vitalidad. Destaca el color rojizo de la túnica, que destaca sobre el claroscuro y los colores sobrios del cuadro.
  • Antonio del Castillo, La Inmaculada Concepción (1650): También centrada en una temática religiosa, se muestra a la Virgen, la cual surge a partir de tres esferas formadas a los pies de esta. Los ángeles la rodean formando un triángulo que consigue destacar la imagen de la Virgen.
  • Antón Rafael Mengs, San Juan Bautista joven en el desierto (1753 – 54): Se trata de una obra que conjunta la religión con la belleza del desnudo. Es el único oleo de la exposición realizado sobre tabla. Destacan el uso del claroscuro y colores sobrios, con un carácter suave y luminoso sobre la figura humana haciendo que destaque por encima del fondo del cuadro.
  • Agustín Esteve y Marques, Manuela Isidra Téllez – Girón, futura duquesa de Abrantes (1797).
  • Eugenio Lucas Velázquez, Paisaje (1852).

Un paseo por las obras rompedoras de la exposición

El cuadro más longevo de la colección es casualmente el más importante, debido a su procedencia extranjera: la Alegoría de la Redención de Jacopo Ligozzi(1587). La obra consiste en una personificación de ideas abstractas, como los vicios o las virtudes. En ella se encuentran representados la muerte y los vicios mediante un lenguaje misterioso y aterrador. Un elemento común de la alegoría es la presencia de un esqueleto y una clepsidra -comúnmente conocido como reloj de agua-.

El autor de esta joya, Jacopo Ligozzi (1547 – 1627), fue un pintor y dibujante italiano que comenzó su carrera artística en el taller de su padre, donde empezó con una pintura miniaturista, que siguió utilizando a lo largo de su carrera. En 1575, se trasladó a Florencia como pintor de corte de los Médici, momento en que sería llamado por Francisco I de Médicis, para trabajar como grabador y diseñador de bordados, xilografías y mosaicos. En cuanto a su estilo, rechaza el manierismo tradicional de la época para incorporarse al contrareformísmo que desembocaría en el barroco.

Otras obras de gran importancia de este artista son San Jerónimo y el ángel de la iglesia de San Giovannino degli Scolopi (1593), o la Visitación de la catedral de Lucca (1596). En España, además de la obra de la exposición, cuenta con el cuadro de El Nacimiento de la Virgen, presente también en el Museo Nacional del Prado.

En la Alegoría de la Redención, el tema principal es la muerte representada con un lenguaje macabro y misterioso, donde queda plasmada la imaginación de Ligozzi, además de su profundo conocimientos de la naturaleza, que establece una sofisticada relación entre esta y la religión. Un ejemplo de esta cuestión es la representación del pecado a través de la serpiente y las alas del anciano.

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Jacopo Ligozzi, Alegoría de la Redención (1587)

En otro de los grandes cuadros de la serie se rompe con la temática religiosa de los anteriores, siendo el único retrato de la exposición. Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes (1797), de Agustín Esteve y Marques.

Se trata de un retrato de vertiente renacentista, motivo por el que primaban las pinceladas precisas, con colores sobrios y bien mezclados, así como la utilización del claroscuro. Destaca sobre todo la representación idealizada de la figura humana.

Agustín Esteve y Marques (1753 – 1830) fue un pintor valenciano que trabajó para la Casa Real en Madrid como retratista. En 1768 comenzó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Conoció y colaboro con Goya desde 1775.

Otras de las obras maestras de Esteve son el retrato de la Marquesa de San Andrés de Parma y el retrato de Niño del cordero.

El estilo de Esteve se caracteriza por una pincelada cuidada y delicada, y la utilización de colores grises y plateados, así como el gusto por los detalles en la decoración de la ropa en los retratos.

En el retrato de Manuela Isidra Téllez -futura duquesa de Abrantes con apenas dos años y medio-, la niña está representada sobre un fondo neutro. Aparece descalza, con una media melena rizada y grandes ojos negros. Porta una muñeca y viste una ligera camisa blanca de transparencias. El lazo verde de la cintura establece un contraste con la luz transmitida por la camisa blanca.

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Agustín Esteve y Marques, Manuela Isidra Téllez–Girón, futura duquesa de Abrantes (1797)

En la última pieza que aquí señalamos, se produce otro cambio radical. Se trata de Paisaje (1852), de Eugenio Lucas Velázquez. En ella se representa un paisaje de montaña de carácter romántico. En este óleo se pueden apreciar las vistas desde lo alto de una montaña. El cambio de tonos fríos en el fondo, contrastando con los cálidos del primer plano, crea una sensación de profundidad en el cuadro. El camino entre ambas montañas es el vínculo de unión entre los colores cálidos y los fríos mencionados anteriormente. La iluminación del cuadro juega con los observadores otorgándole mayor luz a los puntos donde quiere dirigir la atención, como es el caso de los jinetes árabes.

El madrileño Eugenio Lucas Velázquez (1817 – 1870), perteneció a la vertiente romántica. Creció como artista en la Real Academia de San Fernando, para más tarde convertirse en copista de Velázquez y Goya. En 1852 viajó a París, donde recibió la influencia de Delacroix. En 1857 la reina Isabel II lo nombró pintor honorario de cámara y caballero de la orden de Carlos III. En cuanto a su estilo utiliza una pincelada rítmica, corta y repetitiva. La temática de Lucas Velázquez es amplia, tratando escenas paisajísticas, retratos, caricaturas, desnudos, miniaturas, etc.

Eugenio Lucas Velázquez, Paisaje (1852)

A pesar de tratarse de una exposición pequeña, las obras de la colección son de una calidad incalculable. Tal y como señaló el encargado de información del Edificio Villanueva del Prado: “esta exposición es poco concurrida, porque en demasiado pequeña, pero en comparación con el resto, recoge obras variadas y de diferentes autores, por lo que su riqueza es mayor”.

DATOS ÚTILES

  • Lugar: Museo del Prado. Sala 60, planta baja. Edificio Villanueva.
  • Dirección: Calle de Ruiz Alarcón, 23, Madrid.
  • Web: pincha aquí.
  • Fechas: Disponible del 7 de noviembre de 2017 al 6 de mayo de 2018.
  • Transporte:Metro: Banco de España (línea 2). Tren Cercanías: Atocha y Sol. Autobús: líneas 9, 10, 14, 19, 27, 34, 37 y 45.
  • Precio: Entrada general 15€. Entrada reducida 8,50€: para familia numerosa, titulares de carné joven, estudiantes extranjeros no miembros de la UE menores de 25 años y grupos de instituciones culturales o educativas con consentimiento del director.Entrada gratuita: para menores de 18 años, ciudadanos de la UE mayores de 65 o con discapacidad permanente, desempleados, estudiantes de la UE menores de 25 años y profesores de enseñanzas relacionadas con el contenido del museo.
  • Horario:De lunes a sábado de 10:00 a 20:00h. Domingos y festivos de 10:00 a 19:00. Cerrado el 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.