Por Nerea AVILEO @NereaAvileo
Desde el 31 de enero hasta el 21 de abril de 2019, la Fundación Canal de Isabel II acoge la exposición «Man Ray. Objetos de ensueño», un trayecto retrospectivo hacia los recuerdos, los sueños y los deseos más ocultos del artista Man Ray. Incluye más de 107 obras procedentes de diversas colecciones privadas españolas y europeas que engalanan los muros de la exposición con pura vanguardia.
Man Ray fue y es considerado todavía un importante fotógrafo, pintor, escultor y cineasta relacionado con el arte modernista, el dadaísmo y el surrealismo. Su éxito se radica en la innovadora mirada que imprime en sus fotografías de vanguardia, siendo reconocido como un gran autor de retratos.
El verdadero nombre del artista es Emmanuel Radnitzky. Nació en Filadelfia, Estados Unidos, el 27 de agosto de 1890. Pertenecía a una familia de inmigrantes rusos que recientemente habían llegado a la ciudad. Su interés por el arte brota tras un viaje a Nueva York, ciudad en la que estaba trabajando para una agencia de publicidad mientras compaginaba sus estudios en la National Academy of Design. En la gran urbe, además de comenzar a frecuentar la galería de Alfred Stieglitz, acudió a diversas tertulias artísticas que le permitieron empaparse de los conocimientos y perspectivas de los creadores más emergentes.
A pesar de que inició su carrera en el ámbito pictórico, se inclinará finalmente por la fotografía, principal fuente de la que manaba su arte. Se encargó de liberar a la fotografía de su función materialista y pasó a convertirla en una obra de arte en tanto en cuanto trataba de captar con el objetivo «las cosas que ya no quería pintar, las que ya poseían existencia”.
Han sido numerosas la exposiciones de este glorioso bohemio. Sin embargo, esta es diferente a las demás ya que en esta muestra alberga variadas composiciones que proceden de numerosas series privadas españolas y europeas. Todas ellas ofrecen la visita a un ambicioso y amplio recorrido de la trayectoria profesional del artista surrealista.

La exposición Man Ray. Objetos de ensueño está organizada por la Comunidad de Madrid, y se encuentra abierta al público en la Fundación Canal de Isabel II. Los objetos que se podrán localizar en las cambiantes secciones de la exhibición fueron bautizados por el escritor y pintor francés Robert Ribertmont-Dessaignes como “objetos de ensueño”, ya que se acomodan a medio camino entre la memoria, los sueños y los deseos de Man Ray. Está tematizada en varias partes que retrotraen a los pensamientos y las imágenes del americano. Man Ray se sentía muy atraído por objetos cotidianos de carácter autobiográfico, producciones mundanales, retratos y autorretratos, desnudos femeninos y otros muchas cosas que fotografía.
La primera sección, Amigos, retratos y autorretratos, incluye una colección de imágenes tomadas por el experto tanto de sí mismo, como de las personas que le rodeaban. En sus autorretratos no aparece posando sino que se representa a sí mismo trabajando e incluso en ciertas ocasiones fijando su mirada en la cámara, un gesto casi inalienable del artista.
Realizó múltiples retratos de la aristocracia, la burguesía y la nómada artística, embelesados por su considerada sensibilidad, imaginación y capacidad técnica. A cada uno lo retrató de una forma distinta, pero siempre obteniendo un resultado sobrio y que se encuentra centrado en la maravillosa expresión de sus rostros.

Todo lo anterior, se compendia en la obra Ady Fidelin, Man Ray, los Cuttoli, Picasso y Dora Maar en Mougins (1937), una imágen icónica que rezuma arte por los poros, no solo por el elenco de artistas que en ella aparecen, sino por erigirse como uno de los grandes retratos del fotógrafo, ya que lejos de ser una simple imagen, aproxima al espectador a las propias emociones de los protagonistas. Muchos de ellos han formado parte de su particular y revolucionario entorno creativo. Entre ellos, amigos como Picasso, Marcel Duchamp, André Breton, Gertrude Steinm, su íntimo amigo Tristán Tzara o Jean Cocteau.
En la misma sala, se sitúa Objetos de ensueño, que es la sección principal de la exposición y la que le da nombre. Man Ray siempre sintió una atracción hacia figuras cotidianas, aquellas que no se consideraban como creaciones artísticas. Este apartado incluye más de una veintena de objetos encontrados a lo largo de su vida y otras tantas fotografías de sus Objets de mon affection que representan la construcción de su mundo interior, el espejo donde se encuentra reflejado.
Lampshade (1919-1959) es uno de los grandes ejemplos de Man Ray, quién convierte algo tan simple como una espiral de papel en una impresionante lámpara. Se encuentra fabricada de aluminio pintada en color blanco. Otra de las obras que llama especialmente la atención es la preciosa flor de la derecha, Magnolia (1926). Impresiona por los grandes detalles que se pueden observar de algo tan simple y tan sencillo.
La tercera sección alberga sus provocadores Rayogramas o fotos sin cámara. Consistían en registrar la silueta de pequeños objetos que utilizaba habitualmente de manera directa sobre el papel por medio de la incidencia aleatoria de la luz. Este gran descubrimiento sigue la estela de la nocturnidad y la imaginación, se pueden ver utensilios como espirales de metal, plumas, lápices, tijeras, cuerda, etc. que se transforman en fantasmas de sí mismo.

La siguiente sección, Mujeres y Venus, está dedicada a las figura femenina, que le sirvió al virtuoso como una gran fuente de inspiración. Se incluyen veinticinco fotografías de sus musas, como Ady, Lee Miller o Meret Oppenheim. En diversos cuadros se observa el lado más erótico y sensual de las mujeres, donde se pueden ver desnudos, escorzos y posados de algunas de sus parejas. El cuerpo de la mujer es representado como una elegante y voluptuosa figura de porcelana, una poesía visual donde galanura y sensibilidad crean una atmósfera casi irreal.
Entre ellos destaca la obra Noire et blanche (1926), el retrato que encabeza esta muestra y en el que el artista fotografió a la modelo francesa Kiki de Montparnasse. Esta imagen de 1926 llegó a ser portada de la significativa revista Vogue, y hoy es reconocida como uno de los trabajos más elaborados del artista. La famosa obra Electricité (1931) es otra de las obras más representativas del artista, donde establece la interesante mezcla entre sus propias reproducciones y aquellas captadas como sombras en papel fotográfico.
En cuanto a la sucesiva sección Man Ray y Marcel Duchamp: máquinas poéticas, alude a la estrecha relación y gran amistad entre ambos artistas, siendo una de las más fructíferas del siglo XX. Compartieron intereses y afinidades, juntos abrieron el arte a una estética influenciada por la industrialización y alejada del naturalismo. Pero se diferencian en que mientras Man Ray muestra los objetos que identifican a su mundo interior, Duchamp elige un elemento creado por la industria para convertirlo en arte a través de la descontextualización del mismo.

En esta sección, destaca Mannequin (1938), que recoge las fotografías con las que Man Ray documentaba las obras de Duchamp, así como los retratos que tomaba de él, de su familia o de su alter ego femenino Rose Sélavy. Al asemejar a una mujer con una máquina, Duchamp propuso un nuevo concepto de belleza y Man Ray, desarrolló un nuevo concepto de automatismo que suprime el control consciente del artista durante el proceso de creación y abre paso al inconsciente.

La muestra se despide con El azar y la mente: el ajedrez, juego que fascinaba a los surrealistas, especialmente a Man Ray. Por ello, diseñó numerosos tableros, piezas e imágenes como las que se muestran en esta parte. El artista se sentía cautivado por el ajedrez y su complejo entramado de tácticas hasta tal punto que fue lo convirtió en arte. Una de las obras más indagadoras del artista, es Permanent attraction (1948), donde se expone su atracción, como el propio nombre de la obra indica, sin pudor en forma de tableros y piezas diseñadas ex professo por el autor. Por otro lado, se colocan fotografías y una cosmología propia que, como todo lo visto hasta ese momento, ayudan a configurar el mito perfeccionado hasta ahora.
El estilo del artista esquiva las clasificaciones, descubriéndose así una personalidad cargada de ilusión, sentimiento y un gran sentido del humor. Como pionero del dadá y del surrealismo, sus obras siempre son inherentes a la curiosidad, intencionadamente incongruentes, incluso absurdas, a veces eróticas y casi siempre obscenas.
La exposición sorprende al visitante no solo por sus fotografías, sino también por el significado simbólico de los objetos al margen de su funcionalidad original. Es la oportunidad perfecta para perderse en un mundo de ensueño y fantasía, permitiendo así el traslado a una dimensión totalmente distinta a la que se conoce por medio de este recorrido místico. El objetivo principal de la muestra es poder conocer un poco mejor la mente del artista y todas sus reflexiones. Todo el conjunto de su legado provoca esa preocupación en torno a lo que se debería ver más allá de una imagen.
«La naturaleza no crea obras de arte. Somos nosotros, y la facultad de interpretación peculiar de la mente humana, los que creamos obras de arte» – Man Ray.
DATOS ÚTILES
Lugar: Fundación Canal de Isabel II
Dirección: Calle Mateo Inurria, 228036
Web: https://www.fundacioncanal.com/21381/man-ray-objetos-de-ensueno/
Fechas: desde el 31 de enero hasta 21 de abril de 2019
Trasporte:
o Metro: Chamartín (L1, L10), Plaza de Castilla (L1, L9, L10)
o Autobús: 5, 27, 49, 66, 70, 107, 124, 129, 147, 149, 174
o Cercanías: Madrid-Chamartín
Precio: entrada gratuita
Horarios: Lun-dom: 11:00 – 20:00 h // Miércoles: 11:00 – 15:00 h

