Por Andrea GÓMEZ @andrea_gs
El trabajo del fotógrafo estadounidense Anthony Hernández ha llegado por primera vez a España con una exposición organizada por el Museo de Arte Moderno de San Francisco en colaboración con la Fundación Mapfre. Podrá visitarse hasta el 12 de mayo de 2019 en la Sala Bárbara de Braganza de Madrid.
La primera gran retrospectiva europea de Anthony Hernández fue inaugurada el 29 de enero en la Fundación Mapfre de Madrid, en colaboración con el Museum of Modern Art de San Francisco (SFMoMA), institución con la que colabora desde el año 2015, y bajo el comisariado de Erin O’Toole.
La exposición, compuesta por ocho secciones, recoge 114 fotografías realizadas durante los 45 años de su carrera. A pesar de la variedad temática de las series, toda su obra refleja el lado más duro de la realidad social contemporánea. Además, en todas las fotografías se reconoce el estilo artístico de calle y la mirada única del fotógrafo.
Hijo de inmigrantes mexicanos, nació en 1947. Comenzó su obra a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta en su ciudad natal. Allí desarrolló su particular forma de entender la fotografía, captando la belleza desolada de los entornos urbanos. Frente al evidente ambiente exitoso de Hollywood que suele verse en los cines y en televisión, dirigió su mirada hacia aquello que nadie observaba: la pobreza de la clase trabajadora y de las personas sin hogar.
A mediados de los años ochenta continuó su formación autodidacta, pasando del blanco y negro al color, de las cámaras de 35mm a las de gran formato y de la figura humana al paisaje y a la abstracción de los detalles.
FOTÓGRAFO DE CALLE
El recorrido de la exposición comienza con Fotógrafo de calle. Esta primera sección recoge sus primeros trabajos en las calles del centro de Los Ángeles, realizados con una Nikon. Comenzó fotografiando rostros de personas paseando distraídas, sin pose alguna, con un encuadre en el que a menudo la cabeza del personaje aparece cortada. Luego se fijó en cuerpos vestidos tumbados en la arena de la playa.

LA CIUDAD COMO TEMA
A mediados de los años setenta, la ciudad deja de ser un mero escenario para convertirse en un tema en sí mismo. Hernández buscó un nuevo enfoque hacia el paisaje urbano y fijó su mirada en el automóvil, el motor de la ciudad.
Después de hacer algunos de sus Paisajes automovilísticos, como él los denominaba, consideró que el estudio requería copias más grandes y nítidas. En 1978 se compró una cámara Deardorff e instaló una plataforma de madera en el techo de su furgoneta para hacer tomas elevadas. Al tener que separarse más de sus sujetos, su perspectiva se amplió y empezó a observar cómo la mayoría de las personas que le rodeaban vivían en una ciudad que no se adaptaba a sus necesidades.
Llevó a cabo cuatro series entre 1978 y 1982: Paisajes automovilísticos, Zonas de transporte público, Zonas de uso público y Cotos públicos de pesca. Estas fotografías se caracterizan por la amplitud de su encuadre y la infinidad de detalles.

RODEO DRIVE

En 1984, Hernández hizo su primera incursión en color. A partir de entonces nunca volvió a trabajar en blanco y negro. La serie Rodeo Drive supuso un punto de inflexión en su trabajo, pues fue la última serie en la que incluyó a la figura humana. Las fotografías de esta sección están tomadas en la calle comercial Beverly Hills. En ellas se muestra el consumo omnipresente, el modo en el que los compradores visten a la última moda para ser mirados por los demás. Para enfatizar la sensación de lugar, Hernández utilizó película de transparencias en lugar de negativos. Esto le permitió resaltar los atuendos y peinados de los compradores ricos y los estridentes interiores de las boutiques de lujo que frecuentaban. El color es un elemento crucial en estas imágenes, los toques de rojo están presentes en toda la serie.
AUSENCIA Y PRESENCIA
Sigue el recorrido con Ausencia y presencia, sección que recoge las series Campos de tiro y Paisajes para los sintecho. La primera serie la inició en 1986, durante su estancia como artista residente en la Universidad de Nevada, en Las Vegas. La terminó dos años más tarde en el Angeles National Forest, a las afueras de Los Ángeles. Su intención era fotografiar el Strip (la “franja” del célebre bulevar), como había hecho con Rodeo Drive, pero finalmente acabaría en Sunnrise Mountain, donde algunas personas practicaban el tiro al blanco. Allí fotografió cartuchos, dianas de papel, cristales rotos y miembros de maniquíes de plástico que habían servido como blanco.
La serie Paisajes para los sintecho fue realizada entre 1988 y 1991. La falta de hogar se estaba convirtiendo en ese momento en un tema candente en el sur de California. Hernández quiso mostrar las evidencias de la forma de vida de estas personas sin necesidad de retratarlas a ellas. Así́, en esta serie se muestran los objetos abandonados en asentamientos de personas sin hogar cuando se encontraban vacíos. La miseria en primer plano.
RUINAS URBANAS
Desde mediados de los años noventa, Hernández ha explorado temas visuales

recurrentes que otorgan una mayor unidad a su obra. La sección Ruinas urbanas recoge fotografías de paredes de ladrillo, vallas, ventanas, cortinas y huecos de diversos tamaños y formas, sobre todo cuadradas y rectangulares. Entre 1998 y 1999 realizó la serie Fotografías para Roma. En vez de centrarse en las ruinas antiguas, como es lo habitual, decidió retratar las ruinas modernas de la ciudad. Las fotografías de la serie Oakland (2000-1001) fueron tomadas durante su estancia en el Capp Street Proyect. El resultado es que una obra hecha en Los Ángeles en 2015 recuerda a otra realizada en Oakland en 2000, e imágenes tanto de Roma como de Oakland encuentran su eco en otras de Paisajes para los sintecho.
SEÑALES Y HUELLAS

La sección Señales y huellas recoge las series Todo y Para siempre. Hernández realizó la primera en 2002. Los márgenes artificiales del río Los Ángeles, donde jugaba cuando era pequeño, se habían convertido en vertederos. Fotografió alcantarillas de cemento, objetos arrastrados por la corriente y los alrededores del río. La segunda serie, Para siempre, fue realizada entre 2007 y 2012. Supuso el regreso de Hernández a los asentamientos de personas sin hogar. Fotografió lo que los individuos que habitaban en esos lugares podían ver desde sus improvisadas camas. A diferencia de la serie Paisajes para los sintecho, en Para siempre el autor echa la mirada hacia afuera.
DESCARTES E IMÁGENES FILTRADAS
El trabajo que Hernández realizó entre 2012 y 2015 bajo el título Descartes, combina paisajes, naturalezas muertas, interiores y algún retrato. Las imágenes fueron tomadas en comunidades del desierto al este de Los Ángeles, durante la peor etapa de la crisis económica y la ola de desahucios. La serie es una meditación sobre una clase diferente de ruina y de decadencia en el sur de California.

Su trabajo más reciente, la sección Imágenes Filtradas, cierra la exposición. Hernández regresó a Los Ángeles y fotografió los paneles de metal perforado de las paradas de autobús. Éstos funcionaban como filtros a través de los cuales Hernández retrató la ciudad, creando abstracciones. A diferencia de otras series como Zonas de transporte público, en esta el espacio queda comprimido y suavizado por formas simplificadas y manchas que sustituyen a los detalles de aquellas fotografías que se tomaron en blanco y negro.

Uno de los grandes logros de Anthony Hernández es que su fotografía reflexiva ayuda a pensar de modo diferente sobre los lugares y las personas que están a nuestro alrededor y que habitualmente pasan desapercibidas. Pese a los cambios radicales que se han ido sucediendo a lo largo de su carrera, Hernández sigue siendo un fotógrafo de calle. En la actualidad, trabaja entre Idaho y su insustituible Los Ángeles. Con una curiosidad infinita, sigue experimentando y descubriendo nuevos espacios que le permiten entender mejor el mundo en el que vivimos.
Como reseña la comisaria de la exposición, Erin O’Toole: “Ser conscientes es más importante que la evidencia de esa consciencia sobre un trozo de papel. Ser sensible hacia lo que pasa por delante de ti es más importante que lo que pasa a través de la cámara”.
DATOS ÚTILES
Lugar: Sala Fundación Mapfre Bárbara de Braganza.
Dirección: Calle Bárbara de Braganza 13, 28004 Madrid.
Web: https://entradas.fundacionmapfre.org/ventaentrada/info-exposicion00.aspx
Teléfono: 915 81 46 09
Fechas: del 31 de enero al 12 de mayo de 2019
Transporte:
-Metro: Colón (Línea 4) y Banco de España (Línea 2)
-Cercanías: C2, C7, C8, C10 (Plaza Catalunya)
-Autobuses: 5, 14, 27, 37, 45, 53, 150
Precio:
-Entrada general: 3€
-Entrada reducida: 2€
-Entrada gratuita: 0€ (lunes no festivos)
-Estudiantes y personal universitario o de enseñanza superior: 1€ (solo en taquillas)
Horarios:
-Lunes de 14:00 a 20:00h.
-Martes a Sábado de 10:00 a 20:00h.
-Domingos / festivos de 11:00 a 19:00h
*El último acceso a las salas es 30 minutos antes del cierre.

