Por Rodrigo CAMPOS @RodrigoCR_14
Valencia, 1863. El 27 de febrero de ese año nace en la ciudad levantina uno de los grandes pintores de la historia de España, Joaquín Sorolla. La película Cartas de Sorolla hace un recorrido por los momentos más importantes de su vida a través de sus cuadros y de la correspondencia que mantiene con su mujer, Clotilde.

FICHA TÉCNICA
- Título original: Cartas de Sorolla
- Año: 2006
- Duración: 118 minutos
- País: España
- Dirección: José Antonio Escrivá
- Guion: Horacio Valcárcel
- Fotografía: Julio Madurga
- Reparto: José Sancho, Rosana Pastor, Anna Moret, Juli Mira, Enrique Cifres, Asunción Balaguer, Rafael Alarcón, Paco Gisbert, José Montesinos, Antonio Taboada, Sara Vallés, Jaroslaw Bielski, Antonio Valero y Paco Vidal
- Productora: Canal 9 / De Palacio Films
- Género: Drama, biográfico
SINOPSIS
Cartas de Sorolla es un largometraje-documental dirigido por José Antonio Escrivá que recorre la vida del pintor impresionista Joaquín Sorolla. La historia está contada por dos voces, la del propio pintor y la de su esposa, Clotilde, a través de sus charlas con Ramón Bartomeu, periodista que escribía la biografía del artista, y de la correspondencia que mantenían ambos durante los largos periodos en los que el pintor valenciano salía de su residencia en Valencia o en Madrid.
La película consigue generar un ritmo rápido, lo que resalta esa cualidad de Sorolla, una persona proactiva con una vida profesional muy rica, que le permitió crear miles de obras y que fue minando su salud hasta su muerte en 1923. Además, realiza un gran trabajo de fotografía, en la búsqueda de la luz del sol característica de las obras del artista –las imágenes en la playa valenciana son prueba de ello–, y la imitación de la composición y las vestimentas de algunos de sus cuadros en diversas escenas de la película.
PERSONAJES
El protagonista del largometraje es Joaquín Sorolla, interpretado por el actor José Sancho. Es presentado como una persona familiar, que ama la pintura y a su mujer e hijos por encima de todo. También se destaca su incansable profesionalidad, tanto a la hora de realizar trabajos por encargo o para concursos de pintura, como para retratar a personajes ilustres de la época. El largometraje es un recorrido de su vida desde su nacimiento y primeros pasos en la escuela en Valencia, hasta la consagración de su obra en Nueva York. Valencia será también de gran importancia para Sorolla, gracias a sus cartas y sus cuadros se conoce la devoción del pintor por la ciudad y, sobre todo, por su luz y el mar. Además, se hace alusión en varias ocasiones a la figura de Velázquez, por ser el pintor de referencia del valenciano y a quien alaba e, incluso, imita.
Su mujer, Clotilde, puede ser considerada también como protagonista del filme. Rosana Pastor da vida a la que fue la persona más importante en la vida del artista valenciano. Su papel no se reduce a ser la mujer de, sino que es parte fundamental de la historia desde que se conocen –la escena que reproduce el momento en el que se ven por primera vez muestra a un joven Sorolla que queda encandilado por Clotilde–, hasta el ocaso del pintor –cuando ya no se inmuta ante el mar de Valencia–. También se destaca su carácter familiar y su papel como musa de Sorolla –como en Desnudo de mujer (1902)–.

Alrededor de los dos protagonistas aparecen diversos personajes que permiten aportar ritmo a la historia y son el medio por el que presentar los flashbacks de la vida del pintor. El periodista y escritor, Ramón Bartomeu, encarnado por Antonio Valero, tiene un papel fundamental, ya que actúa de oyente de las diversas historias que le cuentan Clotilde y Sorolla y que le servirán para completar la biografía de este. El amigo del artista, Vicente Blasco Ibáñez, al que representa Juli Mira, cuenta algunas anécdotas que permiten conocer otro lado diferente del carácter de Sorolla. Jaroslaw Bielski, como Archer Milton Huntington –fundador de Hispanic Society of America–, será una pieza clave para entender la llegada a Estados Unidos de la obra del pintor español. O Pérez de Ayala, el escritor representado por Paco Vidal, que aparece al final del largometraje y es retratado por Sorolla en su ocaso. También es importante la figura de las hijas del artista, su nuero –que le acompaña en su trabajo–, y el rey Alfonso XIII que aporta contexto histórico a la película.

ESCENAS Y LUGARES CLAVE
Durante el filme aparecen hechos que son claves en la historia de Sorolla y, a menudo, estos acontecimientos están unidos a algún lugar, tanto de España como del extranjero.

Valencia es la ciudad que marca la vida del pintor y es aquí donde encontramos algunos de esos momentos más importantes, tanto de sus inicios, como de sus últimos días. Será en la ciudad levantina donde Sorolla comenzará a dar sus primeros pasos en el mundo de la pintura, dando clases en la escuela de artesanos y en la de bellas artes. Ahí también conocerá a Clotilde, su futura mujer, hermana de un amigo suyo que le consigue trabajo con su padre como iluminador en un taller fotográfico. La iluminación de sus pinturas estará marcada por las playas de la región, en la película el pintor dice: “Mi cuadro es la playa de Valencia”. Y la ciudad también marcará el final de su vida, cuando la edad ya no le permitirá reaccionar ante ese mar que tanto el ama, lo que da a entender a Clotilde que Sorolla ya no estaba allí.
Otra de las ciudades importantes en la vida del artista es Roma y también estuvo ligada a algunos acontecimientos que marcarían su obra y su vida. La capital italiana será el destino del pintor, donde estudiará gracias a las becas que le serán concedidas en Valencia. El maestro Pradilla fue su influencia y el que le inculcó “la belleza de la línea”. Allí volvió –más concretamente a Asís, cerca de Roma–, después de sufrir uno de los momentos más duros de su carrera profesional, cuando es rechazado por el jurado de la Exposición Nacional de la Academia de Bellas Artes de Madrid, con su cuadro “El entierro de Cristo” que terminó destrozando el propio Sorolla. En esa segunda estancia en tierras italianas siguió estudiando con especial atención al detalle y la precisión en sus cuadros.

El pintor valenciano también tuvo la oportunidad de conocer París y Londres, aunque no fueron ciudades que le impresionaran demasiado, ya que no contaban con uno de sus complementos favoritos, la luz del sol. En la primera de las ciudades asistió a la Exposición Universal y sacó conclusiones que incorporó a su obra. Y en la segunda su propia exposición no tuvo gran éxito, ya que no estuvo bien publicitada, pero allí conoció a Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America, que le abriría las puertas de los Estados Unidos, en concreto de Nueva York.
Nueva York vivió la culminación de la obra del artista español. Sus exposiciones tuvieron una gran acogida y vendió cientos de cuadros a los ciudadanos estadounidenses. Retrató a personajes ilustres americanos e incluso al presidente de Estados Unidos, William Howard Taft. Además, fue el lugar donde se pudo disfrutar del mayor proyecto en el que trabajó Sorolla, “Visión de España”. Encargado por Huntington para la Hispanic Society of America, tendría que rellenar más de 70 metros de friso con paneles representativos de las diferentes regiones de España. Durante 5 años recorrió la península ibérica y trabajó sin descanso, lo que hizo que empeorara su salud.
Y por último Madrid. La capital española fue el destino de la familia de Sorolla, concretamente los montes del Pardo, cuando una de sus hijas, María, recae de su enfermedad, la tuberculosis. El doctor aconsejó el traslado porque el clima más seco la sanaría. Madrid volvió a albergar a la familia tras su aventura americana. El dinero por la venta de tantos cuadros permitió a Sorolla construir una casa con un gran estudio a su medida, él quería que la casa pareciera un museo y que en un futuro terminase siéndolo, como ha ocurrido finalmente con el Museo Sorolla de Madrid.

CONCLUSIÓN
Toda la película es una clara referencia a la vida y obra de Sorolla, pero hay una escena en la que el pintor explica qué es para él su arte y cuál de sus cuadros es un ejemplo perfecto de lo que es un ‘Sorolla’. Para argumentarlo comienza diciendo que él pintaba al aire libre, iba a las playas de Valencia o a los jardines, que quiso salir de los convencionalismos y retrataba “al pueblo trabajando en plena naturaleza”, que pintaba las cosas como las veía, “como debían verse”, y que intentaba plasmar “los rayos de sol en las telas”. Creo que es una definición perfecta de la obra de Sorolla y, además de explicarlo con palabras, el largometraje consigue representarlo a través de su fotografía.

Cada escena resulta del estudio de sus pinturas y trasladan al espectador dentro de sus cuadros. Las playas iluminadas por el sol y sus reflejos en el agua. Las vestimentas de la época y el trabajo de maquillaje para la representación de los personajes ilustres que aportan contexto histórico. O el calco en la composición de las pinturas del artista para solapar las imágenes de sus cuadros con la realidad y darles vida.
Además de su obra es interesante conocer la personalidad de uno de los grandes pintores de la historia. El acceso a sus verdaderas cartas, con sus anhelos y preocupaciones, así como la gran actuación de los actores, consiguen crear una fiel representación de la figura de Joaquín Sorolla.

