Por Giulia SAFON @lia_rovati

Madrid recibe la obra del pintor surrealista René Magritte. El Museo Thyssen-Bornemisza abre sus puertas para acoger una exposición temporal -hasta enero del 2022- con más de 90 pinturas que lleva por título «La Máquina Magritte». En ella se resalta la figura del artista como máquina mágica que presenta un mundo de paradojas y ambigüedades para retar al espectador a romper los moldes y crear su propia realidad.  

René Magritte, La cara del genio (1927)

René Magritte (Bélgica, 1898 -1967) fue un pintor subversivo que pese a formar parte del movimiento artístico del Surrealismo, no intentó representar sus visiones oníricas, sino explorar lo mágico de la realidad.

Bajo la influencia del artista italiano metafísico Giorgio De Chirico, Magritte se sumergió en planos y luces de misterio, abordando lo oculto y sacándolo a relucir en clave humorística. 

Su idea era burlarse de la rigidez con la que se vive la vida remarcando sus incoherencias de manera repetitiva, a modo de máquina.

El comisario de la exposición, Guillermo Solana, describe esta máquina -la misma que le concede nombre a la exhibición- como «un ingenio mecánico con el que cualquiera puede crear […] cuadros pensantes».

Este ingenio fue anunciado por Magritte y su grupo en 1950 para automatizar la creación y ahora es tomado como concepto para explicar a la perfección la reiteración de ciertas representaciones a lo largo de su producción. 

Artista desconcertante

La exposición se desarrolla a lo largo de ocho secciones en las que Magritte toma el rol de mago, a veces genio, a veces impostor. El pintor tienta lo imposible al desarrollar discordancias entre palabras e imágenes cuya conexión aparentemente inexistente toma forma y desafía al espectador a volver a mirar con más detenimiento.

Por medio de elementos superpuestos que no dejan ver lo que hay detrás, con personas sin rostro y trozos rasgados que parecen faltar, el artista genera en el público una sensación de desconcierto ante la incapacidad de entender lo que se tiene enfrente. 

Un desconcierto que, sin embargo, encanta y hace que el observador se interese por experimentar un mundo de juego e ironía en el que todo se mimetiza y se enmascara. 

Las figuras y los fondos se intercambian, los tamaños se distorsionan  y las formas levitan adquiriendo nuevos significados. Todo está creado para permitir la creación de un nuevo punto de vista.

¿Cuál es la realidad?

René Magritte, La llave de los compos (1936)

Al desconcierto le sigue la duda. Una pregunta muy común entre quienes visitan la muestra es «cómo se deben mirar» estas imágenes que no corresponden con nuestros cánones de normalidad.

 A esta pregunta Magritte responde con sencillez: se deben mirar a través de la perspectiva de un niño, con inocencia y curiosidad, dejándose maravillar como si todo se viera por primera vez.

El pintor belga se empeñó durante toda su vida en hacer al espectador consciente del peso que tiene el marco cultural de procedencia sobre su percepción del mundo. Y no solo de hacerlo consciente, sino de instarlo a ir más allá de ese marco.

Para Magritte vivimos en un realismo mágico que solo nosotros mismos tenemos la potestad de definir, más allá de lo que nos hayan enseñado o impuesto. Las percepciones pre condicionadas deben ser abandonadas porque son limitantes. La realidad es mucho más rica de lo que pensamos.

Esta idea la plasma en su Tentativa de lo imposible (1928), un autorretrato en el que reinterpreta el mito de Pigmalión, el escultor que se enamoró de su obra y le pidió a Afrodita que le diera vida. En esta versión, el autor está acabando su obra: una mujer de carne y hueso que cobra vida sin la necesidad de un lienzo. La mujer es Georgette, su pareja, con la que también recreará la escena en formato fotográfico.

René Magritte, Tentativa de lo imposible (1928)
René Magritte pintando

De esta manera, Magritte demuestra que el hombre le da vida a su propia creación, sin la necesidad de intermediarios porque es el autor de su realidad. Es aquel mago imaginativo que se atreve a soñar. Es también ese conjunto de engranajes de la máquina que activados le dan valor a la vida.

La última reflexión que el artista nos deja consiste en creer que nuestros sueños, aunque no se hayan materializado aún, ya son reales tan solo por el hecho de existir dentro de nosotros. Déjate inspirar por el artista en esta sugestiva experiencia en el museo y reinventa tu realidad.

Datos útiles

  • Lugar: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
  • Dirección: Paseo del Prado, 8, 28014, Madrid.
  • Web:https://www.museothyssen.org/exposiciones/maquina-magritte
  • Fechas: Del 14 de septiembre de 2021 hasta el 30 de enero de 2022.
  • Transporte:
    • Metro: Banco de España (línea 2).
    • Autobuses EMT: 1, 2, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 45, 51, 52, 53, 74, 146 y 150.
    • Cercanías: Recoletos (estación más cercana).
  • Horario: De martes a viernes y domingo, de 10:00 a 19:00. Sábados de 12:00 a 21:00.
  • Sala: sala de exposiciones temporales (planta baja)
  • Precio: Consultar en la web.