
Por Elsa SALOM @salom_elsa
HISTORIA DEL MUSEO Y LA COLECCIÓN

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) ubicado en el corazón de Madrid es una pinacoteca que recoge las obras más importantes del arte español del siglo XX y XXI. Junto al Museo del Prado y el Museo Thyssen-Bornemisza, el Reina Sofía compone el Triángulo de Arte de Madrid y es considerado uno de los museos más relevantes del país.
Los orígenes de este museo se ubican en el Museo Nacional de Arte Moderno (1894-1971), pinacoteca que custodiaba obras del siglo XIX y del XX. No obstante, la falta de espacio debido a la gran cantidad de obras forzó el cierre del museo y todos los cuadros fueron repartidos en otras pinacotecas como el Museo Nacional del Prado.
Desde 1986 se emplazó la colección en el antiguo Hospital General de Madrid, un edificio erigido durante el reinado de Carlos III por el arquitecto José de Hermosilla y finalizado por Francesco Sabatini. El museo se inauguró de manera oficial en 1992 y en septiembre de 2005 se ampliaron las instalaciones de la institución con la apertura del edificio Nouvel, obra del arquitecto Jean Nouvel, en la Ronda de Atocha.
CONTENIDO ARTÍSTICO
La colección del Reina Sofía se considera la continuación de la obra del Museo del Prado, pues comprende el arte de finales del siglo XIX hasta la actualidad. Así pues, esta pinacoteca aúna las obras del arte moderno y contemporáneo que hasta entonces estaban dispersas en otros espacios.
Las primeras piezas del museo fueron aportadas por el Museo Español de Arte Contemporáneo (1894-1988). El Museo del Prado también contribuyó en el aumento de la colección y ofreció sus fondos del arte del siglo XX. Poco a poco, se añadieron obras procedentes de colecciones privadas que aumentaron los fondos del museo. Y en 1992, año decisivo para el Reina Sofía, se instaló en sus paredes el famoso Guernica de Picasso, además del legado de Dalí.
El museo presume de reunir obras de artistas importantísimos, tanto nacionales como internacionales, del panorama artístico del siglo XX. Entre ellos, debemos destacar tres pintores: Salvador Dalí, Pablo Picasso y Joan Miró. La pinacoteca alberga gran cantidad de obras del movimiento surrealista de autores extranjeros como Yves Tanguy, René Magritte o Francis Picabia, entre otros. El cubismo también está presente en las paredes del Reina Sofía con artistas como Robert Delaunay, Juan Gris o Georges Braque. La colección artística es abundante y variada por lo que posiciona al Reina Sofía en uno de los museos más visitados de España e incluso del mundo.
RECOMENDACIONES ARTENEA
Si visitas el Reina Sofía, no puedes dejar de ver estas obras maestras que alberga el museo. Ahí va nuestra lista de imprescindibles…
El Guernica, pintado en 1937, es la obra maestra del genio cubista Pablo Picasso. Fue un encargo del gobierno español para la Exposición Internacional de París del mismo año. Es una de las pinturas más importantes del arte contemporáneo y de la historia de España ya que narra el trágico suceso del bombardeo a la población de Guernica (País Vasco) durante la Guerra Civil Española. Picasso supo plasmar en un enorme lienzo el sufrimiento de los desastres de la guerra. Esta obra es sin duda la joya más preciada del Museo Reina Sofía.


Del mismo autor, nos encontramos con La mujer en azul pintada en 1901 durante la breve estancia de Picasso en la capital española. Esta obra dramática y fría, es un antecedente de la Etapa Azul (1901-1904) del pintor. La historia de este cuadro es de gran interés. La obra, anteriormente titulada La Figura, es presentada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901 por el propio autor. Pese al talento del artista, el cuadro no triunfa en el certamen y Picasso recibe únicamente una mención honorífica. La mujer azul se convierte en una obra indiferente para todos, incluso para Picasso, que no llega a recogerla de la galería donde se celebra la Exposición. Tras más de cincuenta años, en 1954, el cuadro es recuperado y consigue por fin la relevancia que le pertenecía.
Vamos ahora con Salvador Dalí, el maestro surrealista por excelencia de la historia del arte. Estamos ante El gran masturbador (1929), una famosa obra tan bella como inquietante. El cuadro representa la obsesión del artista por Gala, esposa y musa del pintor catalán. Verano de 1929, Cadaqués. Gala decide abandonar a su marido el poeta Paul Éluard y empezar una nueva vida con Dalí. Tras este episodio de amor y desamor, Dalí plasma en este lienzo la explosión de amor, pasión y lujuria. A la vez, demuestra todas sus obsesiones y traumas sexuales y demuestra una vez más ser un gran maestro del Surrealismo.


Muchacha en la ventana (1925), obra anterior a El gran masturbador (1929), presenta un Dalí mucho más realista y joven, todavía no sumergido en los mundos del surrealismo. El artista pinta a su hermana Anna María en varias ocasiones siendo este cuadro el más conocido de la serie.
De forma intimista y delicada, el artista representa a la muchacha ensimismada observando el mar de Cadaqués, que parece que se cuela tímidamente en la habitación de la joven. Esta obra tiene gran relevancia en la historia del arte ya que es un preludio al intenso Surrealismo que ejercerá el extravagante Dalí durante el resto de su carrera artística.

Joan Miró es otro de los grandes surrealistas que nos han dejado un gran legado artístico. Estamos ante Caracol, mujer, flor, estrella una obra pintada en 1935. Por aquel entonces, la estabilidad de España estaba tambaleándose ante el triunfo de los fascismos en Europa y el posible estallido de una guerra civil. Miró plasma su temor y angustia ante el futuro trágico de su país.
Colores intensos y figuras deformadas potencian el dramatismo del cuadro y transmiten al espectador un sentido catastrófico del porvenir del país. Esta obra marca un antes y un después en la carrera artística de Miró. El pintor deja atrás el optimismo que se aprecia en obras como La masía (1921–1922) o La casa de la palmera (1918) y se sumerge en una pintura más surrealista y dramática.
Terminamos nuestra selección de obras del Reina Sofía con un cuadro de una pintora española que injustamente no obtuvo el reconocimiento que merecía. Hablamos de Ángeles Santos, una artista de la Generación del 27 que a muy temprana edad supo denunciar la sociedad en la que vivía con obras como La tertulia o Un mundo, ambas creadas en 1929. Un mundo es una inmensa pintura (3×3 metros) que presenta un universo surrealista con figuras místicas y oníricas donde se produce una especie de metamorfosis. La obra de la pintora se expone en el Salón de Otoño de 1929 y deslumbra a la intelectualidad por su originalidad y, por supuesto, por la poca edad de su artista. El escritor Ramón Gómez de la Serna comenta sobre la obra: “Ha surgido una revelación: la de una niña de 17 años. Ángeles Santos”.

Además de los cuadros mencionados, no debemos olvidar otras obras como La ventana abierta (1921) de Juan Gris, (1913), Sonia de Klamery echada (1913) de Hermen Anglada Camarasa, Constelación (1944) de Alexander Calder, 1944, Lola (1956) de Antonio Saura o Madrid visto desde el cerro del Tío Pío (1962-1963) de Antonio López. También recordamos que el Reina Sofía acoge continuamente exposiciones temporales variadas y de calidad. Por ejemplo, en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid se encuentra actualmente la exposición de Kidlat Tahimik titulada Magallanes, Marilyn, Mickey y fray Dámaso. 500 años de conquistadores RockStars.
¿Echas en falta alguna obra imprescindible del Reina Sofía? ¿Cuál es tu favorita?
DATOS ÚTILES

Dirección: Calle Santa Isabel, 52
Teléfono: (+34) 91 774 1000
Horarios: Lunes, miércoles, jueves, viernes y sábado 10:00 – 21:00 h; Martes cerrado; Domingo 10:00 – 14:30 h
Tarifas: General 10 €, gratuita o reducida (ver condiciones)
Página Web: https://www.museoreinasofia.es/


Voy a comentar el cuadro de Salvador Dalí, de época contemporánea «Naturaleza muerta.» Esta obra también es muy conocida como «Sifón y botella de Ron». Es muy reconocida por el significado de lo que quiere transmitir, utilizando la técnica del cubismo que Dalí comenzó a probar antes de aficionarse y abusar del surrealismo que caracteriza tanto esta obra. Este cuadro fue un regalo de Dalí a Lorca, en el que sus formas rígidas, colores y juegos de luz se denominaran «estética daliniana»
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Una obra que llama verdaderamente la atención es «Sonia de Klamery (echada)», de Hermen Anglada Camarasa. El cuadro, pintado en 1913, te envuelve en un aurea onírica debido a los colores y los contrastes que el artista utiliza. Al contemplarlo parece oírse el susurro de una selva exótica y misteriosa. Por cierto, el uso de color me recuerda a la película «Alicia en el País de las Maravillas» de Disney (1951).
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El Guernica de Picasso, es sin duda una de las obras que hacen del Reina Sofía un museo tan especial. Es del 1937 y representa a mi parecer una crítica por parte del artista a la masacre que se representa en el cuadro.
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Muy completo e interesante el artículo. ¡Con muchas ganas de visitar el museo!
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La obra «Violon et guitare» (Violín y guitarra) de 1913 pertenece al artista Juan Gris y se encuentra en el Museo Reina Sofía. A partir de este año, la obra de Juan Gris experimenta un cambio, el aspecto volumétrico que caracterizaba la obra del artista ha desaparecido casi por completo y fragmenta el espacio con formas lineales. La guitarra es un elemento común en sus obras.
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Este museo es de los que más recomiendo para que la gente lo visite. Sobre todo por la obra “Un mundo” de Ángeles Santos, es un cuadro vanguardista de 1929 realizado por una mujer. Todo el mundo va a este museo por artistas varones pero hay muchas obras realizadas por mujeres que son igual o más increíbles que las conocidas de Dalí o Picasso. La artista se inspiró en unos versos de Juan Ramón Jiménez para realizar esta obra llena de elementos visuales.
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Voy a comentar “la casa de la palmera”. Es una obra muy importante porque era una de las primeras obras que realizó Joan Miró durante su estancia en Montroig, en 1918. En esta obra, Miro amplía su serie de obras detallistas. Se trata de un detallismo cargado de contenida emoción, ya que trataba de expresar la grandeza de cada elemento de la naturaleza a través de su detalle. Con La casa de la palmera, Miró elabora un excelente y minucioso trabajo a través de una pintura seca y plana que no deja sitio a la sensación de aire como lo hacían los impresionistas.
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