
Por Amanda MARTÍNEZ @amandamarcon24
HISTORIA DEL MUSEO Y LA COLECCIÓN
El Museo Lázaro Galdiano es una pinacoteca estatal de origen privado que abrió sus puertas por primera vez el 27 de enero de 1951. La colección que se halla en él, perteneció a D. José Lázaro Galdiano quien, a su muerte en 1947, legó su colección al Estado, creando en 1948 la Fundación de nombre homónimo. Además de la colección que alberga el Museo, la Fundación gestiona una importante Biblioteca, un Archivo, un Gabinete de Estampas y Dibujos y además, edita la prestigiosa revista de arte ‘Goya’, pudiendo adquirirla en el mismo museo.
La pinacoteca ofrece una amplia e importante colección para la Historia del Arte Español -singularmente – con grandes de la pintura española como Francisco de Goya o Eugenio Lucas Velázquez aunque, también se pueden ver artistas europeos de la talla de el Bosco, el Greco o Hans Holbein entre otros.
José Lázaro Galdiano (1862-1947)
Abogado de formación por varias universidades de España dedicó su vida al periodismo y en concreto fue crítico de arte y cronista en el periódico de Barcelona, La Vanguardia. Posteriormente se trasladó a Madrid en 1888, donde fundó su propia editorial La España Moderna, una revista divulgativa que pretendía ser un camino más en la reforma de España a través del conocimiento y la cultura. Por ello contó con importantes escritores del momento como Clara Campoamor, Benito Peréz Galdós, Leopoldo Arias Clarín o Antonio Cánovas del Castillo entre otros.
Paralelamente a la creación de esta editorial comenzó la formación de su colección artística en línea con esa imagen de forjador de la cultura que fue y que sigue siendo hoy día. Además de coleccionar obras de arte, también coleccionó piezas excepcionales de carácter atemporal y universal, como son las vajillas de diferentes materiales como el vidrio, el bronce, la plata, el otro; jarrones originarios de culturas tan exóticas y remotas como la China o textiles tan preciados como los tapices persas.
Finalmente, y para entender el aporte cultural de Lázaro Galdiano al arte y a la cultura en general, cabe destacar su labor como bibliófilo. Reunió una amplia colección de libros que conformaron una primorosa biblioteca caracterizada no tanto por el elevado número de ejemplares, sino también por la finura con que supo elegir los ejemplares más raros, bellos e interesantes, que hoy día pueden encontrarse expuestos en el Museo.
CONTENIDO ARTÍSTICO

El Museo está ubicado en el mismo palacio en que residía en Madrid. Consta de cuatro plantas distribuidas de una manera muy intuitiva y complementarias las unas con las otras. Destacan sus techos, diseñados y pintados por Eugenio Lucas Villamil quien, a cada sala le dotó de un techo diferente según se adecuase a la temática o la función que está fuese a tener.
La planta baja del museo está íntegramente dedicada a la figura de D. José Lázaro Galdiano; determinante para entender quién era, en qué contexto vivió y cómo este influyó en la creación de su colección de obras artísticas.
La primera planta está dedicada a autores españoles desde los siglos XV al XIX. De esta planta destacan la sala dedicada a la presencia femenina en el arte y la sala dedicada al Siglo de Oro español que cuenta con artistas internacionales como el Greco que alcanzó la plenitud de su obra en España.
La segunda planta está enfocada en la representación de obras de artistas europeos de diferentes escuelas como son la flamenca, la italiana, la inglesa o la francesa -desde los siglos XIV a XIX- y, la última presenta su colección de miniaturas y piezas que abarca toda la historia y se presenta en una exquisita colección de textiles, armas, monedas, cerámicas, bronces, platería, vidrio, en un espacio que guarece casi trece mil piezas.
La presencia de Goya es muy importante en el museo dada la profunda admiración que Lázaro Galdiano sentía hacia él, que le llevó a adquirir lienzos, dibujos, obra gráfica y cinco cartas autógrafas, dos de estas ilustradas. También le dedicó varios espacios en su revista publicando estudios sobre el pintor.
RECOMENDACIONES ARTENEA

David Teniers (1610-1690): El archiduque Leopoldo Guillermo visitando su colección de Bruselas (1651-53). La obra es una metáfora de la clase social que nacía en ese momento: la burguesía. Una clase que tenía el poder económico pero que no pertenecía a la aristocracia por no haber nacido en ella. El hecho de poseer obras de artes, les dotaba de cierto estatus social y les permitía equipararse a los nobles. Es sin duda una técnica de propaganda con la que marcar su lugar en la sociedad. Esta obra representa toda una colección de obras de arte real, por lo que muchos la han definido como un cuadro-catálogo. En ella aparecen representados el archiduque Leopoldo Guillermo de Habsburgo; el autor de la obra, David Teniers y el conde de Fuensaldaña.

Domenico Theotocopuli, “El Greco” (1541-1614): San Francisco de Asís (1577-80). En esta obra se describe a la perfección a través de la pintura lo que es la devoción a la fe cristiana. La expresión del rostro, con la mirada alzada, indica la total entrega a una vida venerada al catolicismo. El detalle de las manos y la calavera, el efecto de la luz en el rostro y el uso de la pincelada suelta que logran evocar ese sentimiento de entrega y amor a Dios dotan de singularidad a la obra, convirtiéndola en fuente de inspiración para otras posteriores como es el caso de San Bartolomé de José de Ribera en 1635.
Francisco de Goya (1746-1828): Las Brujas y El Aquelarre (1797-98). Obras emblemáticas del museo. Ubicada en la Sala 13, este espacio está íntegramente dedicado a Goya y a sus contemporáneos. El conjunto de obras de Goya que se exhiben aquí resulta imprescindible para cualquiera que quiera entender la trayectoria que siguió el afamado pintor y cómo influyó en otros pintores coetáneos a él. De todas las obras que se exhiben, las más famosas por su factura, el uso de los colores -que hacen del cuadro un canto a la imaginación, la extravagancia, el misticismo, lo tenebroso y lo sombrío-, son Las Brujas y El Aquelarre.


Las obras fueron un encargo de los Duques de Osuna para decorar su casa de campo y que cuenta con un total de seis obras. En el primero, un grupo de brujas conjura a un hombre vestido con un camisón blanco que las mira atemorizado. En la segunda obra, el lienzo muestra un ritual de aquelarre, presidido por un macho cabrío, una de las formas que toma el demonio y que tiene en su cabeza unas hojas de vid, emulando la iconografía de Baco. En ambas obras se puede apreciar la imagen popular que se tenía en aquella época de las brujas y como la superstición moldeaba la forma y la opinión con que se veían.

Giovanni Antonio Boltraffio (1467-1516): El Salvador adolescente (1490-91). Perteneciente a la Escuela italiana de los siglos XIV al XVIII, ha sido tradicionalmente asignada al célebre Leonardo Da Vinci. No obstante, recientes estudios de los especialistas coinciden con sólidos argumentos en que se trata de un obra cuya autoría pertenece a Giovanni Antonio Boltraffio. Realizada a principios de la última década del Quattrocento, es propia de la escuela lombarda. Si bien es cierto, se trata de un lienzo elaborado a partir de un diseño de Leonardo Da Vinci quién por supuesto supervisó la obra en todo momento pues era su maestro, y ya colaboró con él en la Madonna Litta que se encuentra en el Ermitage (San Petersburgo), hoy día no cabe duda: la obra es del reconocido maestro milanés.

Hieronymus Bosch, “El Bosco” (1450-1516): Meditaciones de San Juan Bautista (1495). La presencia de El Bosco en el museo, así como su aportación a la Escuela flamenca de los siglos XV al XIX hacen de este autor un referente del museo y del arte en general. Meditaciones de San Juan Bautista es una de las joyas de la Colección, aunque no la única, destacan también por ejemplo Visión de Tondal, de finales del siglo XV.
Lo más llamativo de esta obra es que, al lado de San Juan Bautista aparece una extraña planta y que se ha simbolizado tradicionalmente con los placeres terrenales, los cuales San Juan debe evitar en su búsqueda espiritual en su camino a la salvación. Recientemente se ha descubierto a través de las técnicas modernas que permiten visualizar la obra por luz infrarroja, que el lienzo ocultaba una figura humana que cubría la planta. Hasta el momento se desconoce de quién se podía tratar y por qué el autor decidió ocultar su imagen y poner en su lugar la planta. Se apunta a qué podría ser porque o bien el dueño de la obra no quedó satisfecho con el resultado o bien porque el mismo autor no fue debidamente remunerado y decidió por tanto ocultar el rostro humano quitándole protagonismo en la obra y dándoselo todo a San Juan.
No dejes de ver tampoco otras grandes obras: Tríptico de la Navidad (1475-1500) de Maestro de Ávila, Paisaje con contrabandistas (1861) de Eugenio Lucas de Velázquez, San Lorenzo (1640-1645) de Bernardo Cavallino o Santa Rosa de Lima (1670) de Bartolomé Esteban Murillo.
Datos útiles
Dirección: C. Serrano, 122
Teléfono: 915 61 60 84
Horario: de 09:30 a 15:00 horas / Cierra los lunes
Tarifas: 7€ Tarifa General / 4€ Tarifa reducida / Entrada gratuita de 14 a 15 horas
Página Web: https://museolazarogaldiano.blog/

