Museo de Escultura al Aire Libre (Madrid)

Por Carlos ARNAU @carlitossarnau

HISTORIA DEL MUSEO Y LA COLECCIÓN

El Museo abrió sus puertas en 1972 bajo el paso elevado que une las calles de Juan Bravo y Eduardo Dato en la Castellana, Madrid. Su apertura tenía como objetivo recuperar un espacio urbano que fuera dedicado al uso común, y así poder acercar al público al arte abstracto español. Este se abrió ocupando una superficie de 4200 m2.

Los ingenieros del puente José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón, y el artista Eusebio Sempere decidieron idear un espacio de un ámbito urbano particular, donde los elementos funcionales tales como los puentes, accesos o los pasos de peatones funcionan como un todo en el que las esculturas quedan perfectamente integradas.

El propio surgimiento ideológico del Museo comienza con las raíces que nacieron del espíritu renovador de la última etapa del franquismo, en todos los aspectos de la vida nacional. En la rama artística, en cambio, el Museo de Escultura al aire libre se relaciona con los inicios de las corrientes museológicas tras la Segunda Guerra Mundial en Europa y América. Estas se corresponden con la aparición de exposiciones al aire libre. El Museo de la Castellana fue el primero en debutar en España, y fue el que recogió el testigo de parques en Europa como el Parque Vigeland en Oslo (1947), el Middelheim de Amberes (1950), o el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden de Washington (1966). Otras ciudades españolas se vieron influenciadas por el Museo de la Escultura de Madrid y procedieron a fundar sus respectivos espacios expositivos en Santa Cruz de Tenerife, en Barcelona o en la misma Madrid.

CONTENIDO ARTÍSTICO

El Museo de Escultura al aire libre reúne una serie de elementos funcionales de la ciudad y otros elementos artísticos en el mismo espacio. Es así que mientras que el público cruza pasos de peatones, cruza un puente o camina por un acceso, podrá entrar en contacto con nada más y nada menos que una colección de 17 esculturas de arte abstracto.

Cabe destacar que la idea principal del espacio en el que ahora se aposenta el Museo pertenecía a la creación del puente a manos de Fernández Ordóñez y Martínez Calzón. Fue gracias al impulso del artista Eusebio Sempere y las conversaciones mantenidas entre los tres. Sempere, además, se encuentra entre los artistas de las obras que componen el museo, aparte de ser el diseñador de los bancos que se encuentran bajo el puente, las barandillas del mismo y la fuente de láminas de agua. Los conocidos y artistas cercanos a Sempere, la familia y amigos, también aportaron a la causa del museo gracias a sus donaciones en forma de obras.

Todos los artistas figurantes en el Museo de Escultura al aire libre de Madrid son pertenecientes a dos generaciones de la vanguardia española.

En la primera rama podemos encontrar a aquellos que abrieron nuevos caminos e ideas frente al arte establecido en los tempranos años del siglo XX, es decir, la vanguardia histórica. Artistas de gran calidad como Alberto, González y Miró la conforman, y son una gran muestra simbólica de la aportación artística de España en el siglo XX; Alberto siendo referencia en la vanguardia española en la propia España, y Miró y Julio González en la vanguardia española en París. Si bien la indispensable figura de Picasso está actualmente ausente en el museo, los organizadores trataron de traer, al menos, la cabeza Apollinaire de Picasso. Esto resultó imposible debido a la  delicada salud de su viuda Jacqueline.

Por otro lado, la segunda rama comienza en la generación de los años 50, en la cual se hereda el espíritu de la vanguardia precedente a la Guerra Civil. A diferencia de la anterior generación, la reunión de una importante cantidad de colecciones de obras fue un éxito. Se buscaba un éxito internacional y un reconocimiento global que haría palidecer de envidia a los museos de todo el planeta, pues los artistas seleccionados eran igualmente reconocidos en el mundo. Estos artistas representan una variada tendencia del arte abstracto español, abarcando el informalismo, el constructivismo o las corrientes geométricas.

RECOMENDACIONES ARTENEA

Eduardo Chillida (1924-2002): La sirena varada (1978). Con 6.150 kilos de hormigón y colgada de cuatro enormes pilares del puente, se conoce así por la condición que adquirió desde 1973, en la que debido a un trasfondo ideológico disfrazado de razones técnicas fue retirada de su emplazamiento actual. “La obra está estructurada en varias piezas, en las que quedan visibles las marcas del encofrado del hormigón; la combinación de   formas rectas y curvas en expansión confieren al conjunto una sensación de movimiento y crean un espacio interior” (Museo Arte Público Madrid, 2017)

La sirena varada, Eduardo Chillida

Alberto Sánchez (1895-1962): Toros Ibéricos (1958-60). En la obra conocida de la última etapa del artista, se advierte la añoranza por los temas españoles y un deseo de continuar la gran obra interrumpida debido a la guerra y exilio. Es palpable el gusto de Sánchez por las composiciones verticales y las superficies curvas, además de que el volumen de las figuras queden aglutinadas en un solo conjunto. Todo ello se ve mostrado en la obra adjunta, ejemplo de su peculiar estilo vigoroso y excesivo.

Toros Ibéricos, Alberto Sánchez

Pablo Serrano (1908-1985): Unidades-Yunta (1972). Es la obra número 1 del Museo de la Castellana, pues es la única que se encuentra al otro lado. La escultura se compone de dos piezas independientes y de forma redondeada, en la que busca plasmar la fusión de las fuerzas opuestas que configuran el mundo, tanto en lo material y espiritual, en la vida y la muerte, el hombre y la mujer, etc. Se nos sugiere un movimiento de integración que podría resultar incluso en una unión perfecta, convirtiendo a la escultura en un complemento de ambas partes y formación de un todo. Escultura de claro arte abstracto pero que aún así contiene algún toque realista, por ejemplo, en las huellas de las manos impresas en la parte posterior de ambas piezas.

 Unidades-Yunta, Pablo Serrano

Además de estas tres selecciones, el Museo de Escultura al aire libre contiene algunas de las más variadas y reconocidas esculturas del arte abstracto mundial. Estructura permutacional (1962) de Francisco Sobrino,  , Al otro lado del muro (1972) de José María Subirachs  o Estela de Venus (1973) de Amadeo Gabino.

DATOS ÚTILES 

Dirección: Paseo Castellana 41, 28046 Madrid, España

Teléfono: 917 01 18 63

Horarios: Abierto 24 horas

Tarifas: Acceso libre

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