
Por Guillermo BARROSO @GuilleBarmat
HISTORIA DEL MUSEO Y LA COLECCIÓN
El Museo Nacional de Antropología fue fundado gracias a la iniciativa personal del médico segoviano Pedro González Velasco, el cual invirtió sus ahorros en la construcción de un edificio que fuera museo científico, llegando a ser el primer museo de carácter antropológico que se creaba en España. Su inauguración se produjo en Atocha el 29 de abril de 1875 en presencia del rey Alfonso XII y en su interior
albergaba objetos pertenecientes a los tres reinos de la naturaleza (mineral, vegetal y animal), muestras de antropología física y teratología, así como antigüedades y objetos etnográficos llegando a colocar a Madrid en la vanguardia europea por el valor de su colección. Tras el fallecimiento del doctor Velasco en 1882, el Estado compró el museo y las colecciones que se repartieron entre distintas instituciones académicas.
Con el paso del tiempo el museo ha ido cambiando de denominación de la mano de nuevas concepciones o maneras de entender la antropología, se ha cambiado el estudio físico del ser humano para centrarse más en su dimensión cultural, transformándose en un museo de etnografía de las culturas del mundo. Las colecciones del museo recogen muestras de la cultura material de diferentes pueblos principalmente de África, América y Asia, especialmente de las relacionadas con la historia de España. También cuenta con fondos de Antropología Física así como óleos, acuarelas, grabados, litografías y fotografías relacionados con las Antropología.
CONTENIDO ARTÍSTICO
Las colecciones africanas del museo son el fruto de diversas expediciones realizadas a las posesiones españolas en el continente durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, siendo importantes las colecciones procedentes de Marruecos o del Sáhara Occidental como las colecciones de joyería marroquí o de cerámica, así como las provenientes de Guinea Ecuatorial especialmente las de la cultura fang.
Por su parte, las colecciones americanas corresponden en su mayoría a piezas procedentes de distintas culturas amazónicas cuyo grueso lo conforma la colección recogida por el capitán Francisco Iglesias Brage entre 1933 y 1934. De estas piezas, las más espectaculares corresponden a la colección de tocados y adornos de plumaria.
Los fondos que actualmente conforman las colecciones asiáticas del museo destacan tanto por su heterogeneidad y variedad tipológica como por la cantidad de objetos que las integran superando la cifra de más de siete mil piezas inventariadas con cronologías que abarcan desde el siglo IV d.C. hasta la actualidad. Entre todas ellas sobresalen, por su abundante número, las procedentes del sudeste asiático y más concretamente las del archipiélago filipino. Este amplio y diverso conjunto de piezas asiáticas proceden de las colecciones particulares del doctor Velasco, fundador del museo.
RECOMENDACIONES ARTENEA
Si visitas el Museo Nacional de Antropología, no puedes perderte estas piezas de gran importancia y valor antropológico:
Uno de los iconos de este museo es Agustín Luengo Capilla (1849-1875), más conocido popularmente como “el gigante extremeño”. Debido a la acromegalia que padecía (enfermedad que hace que las extremidades, el cráneo y los órganos internos crezcan más de lo normal) llegó a alcanzar los 2,35 metros de altura. Tras la muerte de Agustín, el doctor Velasco convence a la madre de éste para que le ceda el cuerpo e investigar su caso y a partir de ahí, tras hacerle la autopsia en su laboratorio, decide realizar un molde de escayola del cadáver, el cual está expuesto en el museo junto a sus restos óseos.


Mantón de Manila (Siglo XIX), China. Realizados con seda, los mantones de Manila se fabricaban en Cantón, una ciudad de la región de China. Desde allí llegaban a Manila para proseguir a través de la ruta del “galeón de Manila” hasta América y Europa, donde se conocían por el nombre de la ruta. Tanto la forma como la decoración de motivos “chinescos” estaban adaptados al gusto occidental, aunque mantuvieran su “sabor” oriental, precisamente porque así se transmitía su valor y su exotismo.

Altar de Durga (Siglo XIX), de Bengala Occidental (India). Realizado con madera policromada, aparece en él la diosa Durga que es una de las encarnaciones de la esposa de Shiva. Aquí se representa el mito en que se enfrenta al demonio búfalo Maisha, que había usurpado el reino de los dioses, a lomos de su león, Shima, y acompañada de sus hijos: Lakshmi, Ganesh, Saraswati y Karttikeya. En el panel superior, se encuentran diversas divinidades presididas por Shiva.

Yantra (Siglo XVIII), de Rajashtan (India). Realizado con seda y pigmentos, aquí podemos observar la representación de Purushkara Yantra, figura cósmica en cuyo vestido aparecen los distintos niveles de la existencia. Los ascendentes son los estados superiores y los descendentes las experiencias inferiores. El uso de yantras surge dentro del movimiento yóguico del hinduismo, desde donde pasa al budismo. Se utiliza para imponer una disciplina a los ojos y a la mente de tal forma que se puede llegar a la unidireccionalidad del pensamiento, que es fundamental en la meditación. Su poder se activa mediante las sílabas sagradas que componen un mantra.

Máscara mbuya (1900-1950), República Democrática del Congo. Este tipo de máscara mbuya se conoce como fumu o “máscara del jefe”. Por eso combina rasgos masculinos y femeninos, ya que un líder debe tener cualidades de ambos géneros para gobernar bien. En la cultura pende, decisión, fuerza y carácter son atributos masculinos asociados al liderazgo. Su contrapartida femenina son: mesura, sosiego y calma. El creador del diseño de las máscaras fumu es el tallista Gabama a Gingungu.

Figura byeri (1830-1870), Guinea Ecuatorial. Estas tallas se insertaban, cubiertas con aceite de palma y mediante un largo apéndice, en una caja que contenía restos óseos de las personas distinguidas y se colocaba en un sitio de honor en el hogar familiar. Periódicamente se llevaba a cabo una ceremonia o rito de paso en honor a ellas en la que se procedía a la iniciación de los jóvenes fang, que así accedían a la condición adulta. En esa ceremonia, los byeris se sujetaban por el apéndice posterior para hacerlos bailar, por lo que llegaron a ser considerados como marionetas en las primeras crónicas occidentales. Las misiones católicas españolas erradicaron el uso de estas figuras en el siglo XX.

Vestido femenino de la cultura lakota (1900-1923), Estados Unidos. Vestido característico de comienzo del periodo de reservas (1870-1920), cuando se vivió un florecimiento de las artes, ya que prendas como ésta se convirtieron en un modo de resistencia frente a los profundos cambios impuestos y de reafirmación de la identidad cultural. Los triángulos de la parte superior representan tipis, la vivienda tradicional y el diseño central representa el caparazón de una tortuga emergiendo del agua, animal relacionado con la protección de las mujeres.
Además de las piezas mencionadas anteriormente, también son recomendables: Anito (1701-1900); Máscara nimba (Siglo XX); Camisa masculina, cultura tagalog (1801-1900); Altar de oración con molinillos (1701-1800); Máscara gelede (1876-1900); Muñeca kachina (1900-1940); Cabeza reducida, tsantsa (1850-1926); Tocado de plumas de águila (1955-1961); Ganesh (1801-1900) o Shiva (1701-1800).

DATOS ÚTILES
Dirección: C/ Alfonso XII, 68
Teléfono: 915 30 64 18
Horarios: Lunes (cerrado), Martes a Sábado (9:30 a 20:00), Domingo (10:00 a 15:00)
Tarifas: Entrada general (3 euros) o Entrada gratuita (Sábados a partir de las 14:00 y Domingos)
Página web: https://www.culturaydeporte.gob.es/mnantropologia

