Por Álvaro LÓPEZ @alvlop01
Debido al 30 aniversario del Museo Thyssen-Bornemisza, un pequeño despliegue de ocho obras del movimiento hiperrealista se enseña al público gracias a la familia Thyssen-Bornemisza, en concreto sus recientes adquisiciones de su colección de pinturas contemporáneas. Disponible desde el día 4 de octubre de 2022 hasta el 15 de enero de 2023, la muestra servirá como punto de partida para una futura serie de exposiciones.
Tras años coleccionando arte contemporáneo de forma comedida, Borja y Blanca, miembros de la familia Thyssen y reciente patrón del museo, han destinado un reducido espacio para la exposición de Hiperrealismo. Formado por una pequeña sala en la primera planta del museo, la habitación albergará las pinturas durante un período de cuatro meses a partir de octubre. Sin programa físico y con acceso a páginas web mediante códigos QR, se acerca a la modernidad y lo visual.
Gracias a Guillermo Solana, conservador jefe del museo y comisario de la exposición empieza una nueva etapa en el Thyssen. Asimilándose a las primeras pinceladas de una obra, entre cuatro paredes con un estilo simple, se convierte en un punto de partida para la serie cómo se realiza una exposición, construyendo de forma anual y paulatina la colección contemporánea de Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza. En sus declaraciones para Europa Press, el director ha expresado su satisfacción al poder aumentar la pinacoteca del museo, el interés del patrón y la suma de más obras de arte moderno y contemporáneo. Por otra parte, reitera el punto de mostrar al público como es el comienzo de una exposición. Algunos autores que se encuentran en la muestra son Richard Estes, Charles Bell, Don Jacot, Bertrand Meniel, Roberto Bernardi y Raphaella Spence.
No es la primera vez que el Museo Thyssen presenta una muestra acerca del movimiento, previamente en 2013, la galería expuso una colección de 66 obras que iba alrededor de toda la historia de este estilo y en cuanto a tamaño era de las más grandes de Europa.
Desarrollado en Estados Unidos y Francia en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado, este movimiento deriva del fotorrealismo y Pop Art. Consiste en imitar fotografías y llevarlas al máximo detalle, diferenciado de sus antecesores por ser incluso más específico que en el modelo, dejando ver las emociones del autor en el proceso. La pintura de la exposición que muestra estas características de forma ejemplar es Noches Tropicales, de Charles Bell. Gracias a sus colores vivos, la capacidad de las sombras y la representación de una partida de pinball, refleja la sensación de nostalgia y anhelo de su infancia, tema que es constante alrededor de sus obras, expresado a través de máquinas expendedoras, juguetes de hojalata o canicas. Forman parte de las llamadas naturalezas muertas, las cuales referencian de forma dominante al bodegón holandés del siglo XVII y la pintura americana de trampantojo de finales del siglo XIX. Será el principal reclamo y captará la vista del espectador de forma instantánea al entrar en la sala a pesar de no encontrarse en primer lugar.

Charles Bell, Tropical Nights, 1991
Este movimiento artístico a su vez contiene otro tema que es explorado con frecuencia, los paisajes, de forma común se pueden observar vistas de escenarios suburbanos o panorámicas de ciudades que conectan con la tradición del vedutismo italiano del siglo XVIII. El punto de partida de la exposición comienza con dos paisajes que representan la ciudad americana de Nueva York, Self portrait near oculus World Trade Center (2017) y People’s Flowers (1971) ambas obras realizadas por Richard Estes. Autor conocido por ser el representante más icónico del hiperrealismo americano y miembro de su primera generación, centrada en la vida del ciudadano estadounidense.
Gracias a esta apertura se aprecian algunas cualidades del movimiento e inspiraciones de artistas, interesados en aquello que les rodea y su propio entorno personal, a su vez, escenas cotidianas y banales, en la primera obra de Estes una idea general de la corriente artística, la propia representación del artista en el World Trade Center viendo a los transeúntes y la vida de la ciudad en desarrollo. El segundo muestra una tienda de flores, objetos comunes, instantes de realidad captados en el tiempo, una fotografía subjetiva.
Se presenta otro ejemplo de naturaleza muerta y el único bodegón de la muestra, Bunny in the corner (2019), un conejito rodeado de objetos de cristal y golosinas, de muchos colores, tanto oscuros como brillantes. Como se menciona previamente, objetos de vida cotidiana. Destaca la atención al detalle, incluso el uso del barniz para representar los plásticos que recubren las gominolas de la obra.

Roberto Bernardi, Bunny in the corner, 2019
En el lado opuesto de la sala, encontramos una rareza del movimiento, algo diferente a un paisaje o un bodegón, Raphaella Spence, gracias a su magnífica técnica consigue en sus cuadros mostrar el paso del tiempo dentro de la naturaleza y la vitalidad que contiene. A través de elementos como una lata de Schweppes sumergida en agua (Schwepps,2022) o un árbol llevado al máximo detalle, pintado con precisión exquisita (El sendero, 2019), logra dar la sensación de vida dentro del entorno natural.
Para terminar la exposición, la sala concluye con dos obras basadas en uno de los temas previamente mencionado, los paisajes. Ambos cuadros utilizan parte de ciudades metropolitanas de Estados Unidos. En primer lugar, Bertrand Meniel, gracias a sus conocimientos de fotografía digital, obtiene en sus pinturas la inclusión de todos aquellos detalles posibles utilizando diversas fotografías como modelo. La exposición contiene Lucky Dragon (2009) un paisaje urbano de la ciudad de San Francisco, en concreto una pequeña esquina del barrio de Chinatown. La escena representada combina la vida diaria, la rutina, lo cotidiano, por medio de las tiendas de los alrededores, con el otro gran elemento de la obra, un hito en la arquitectura moderna e icono de la ciudad, la Pirámide Trasatlántica, que se haya irguiéndose sobre el resto de los edificios.

Bertrand Meniel, Lucky Dragon, 2009
La conclusión la protagoniza Don Jacot, artista de segunda generación del Hiperrealismo, muestra en su obra, La 49 con Broadway (2019), otra situación del día a día llevada al máximo detalle posible, un atasco en la carretera americana en la noche con todo aquello que conlleva, luces difuminadas, edificios que iluminan el ambiente y un cúmulo de coches que transmiten una sensación de agobio. El pintor durante su vida se centró en otro tipo de obras, tomando inspiración de Charles Bell y su arte, un uso de colores brillantes y temas acerca de la infancia que se contradicen con sus proyectos más posteriores, una exploración de lo urbano más a fondo. Detallismo y precisión desde sus comienzos donde mostraba su Chicago natal.
Tras finalizar el recorrido, la exposición cumple con los objetivos propuestos por el patrón de las obras y el comisario, un perfecto pequeño paso dentro del museo para abrir camino a futuras exposiciones que compondrán la serie cómo se realiza una exposición. Todo esto mientras se observa la historia del hiperrealismo a través de un espacio de reducido tamaño con obras de los maestros, llamativas y disfrutables por cualquier aficionado al arte.
Datos útiles:
Lugar: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (Primera Planta)
Dirección: P.º del Prado, 8, 28014 Madrid
Web: https://www.museothyssen.org/exposiciones/hiperrealismo-coleccion-blanca-borja-thyssen-bornemisza
Fechas: del 3 de octubre de 2022 hasta al 15 de enero de 2023
Transporte
- Metro: Línea 2, estación Banco de España
- Autobús: Todas estas líneas llevan al museo: 1, 2, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 41, 51, 52, 53, 74, 146, 150.
- Bicicleta: BiciMAD: Nº 29 en Calle del Marqués de Cubas, nº25
- Tren (renfe cercanías) : Estación de Atocha / Estación de Recoletos
- Parking: Parking de Las Cortes, s/n, 28014 Madrid
Precio: Acceso Gratuito
Horarios: Lunes: 12:00 – 16:00 / De martes a domingo: 10:00 – 19:00

