Por Luis José GARCÍA @LuisJooseto
Con motivo del primer centenario del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, el Matadero de Madrid ha organizado una exposición inmersiva que nos permite adentrarnos en el mundo del Antiguo Egipto y sentirnos, por un momento, parte de esta civilización tan enigmática y adelantada a su época.
El 4 de noviembre de 1922 se produjo el mayor descubrimiento en las pirámides de Egipto. El arqueólogo Howard Carter halló la tumba del faraón Tutankamón, donde había aproximadamente unos 5400 objetos de valor. Este acontecimiento fue muy popular debido a que su tumba fue la única sepultura que no se había saqueado.
El motivo por el cual esta tumba se encontró intacta fue la escasa importancia que se le dio a Tutankamón en su época. Es por ello que quedó en el olvido y su sepultura fue cubierta por piedras, quedando ubicada por debajo de otras que posteriormente fueron saqueadas.
Según las últimas investigaciones el faraón ascendió al trono a una edad muy temprana, entre los 9 y 12 años, y falleció cuando tan solo era un adolescente. Por este motivo también es conocido como el “Faraón Niño”. Debido a su corta vida, se baraja la posibilidad de que la mayoría de los tesoros que depositaron en su tumba no le pertenecían. Su muerte fue inesperada y el proceso de enterramiento se realizó de forma apresurada. Al no dejar ningún descendiente, la Dinastía XVIII de Egipto alcanzó sus momentos finales. Este periodo fue el mejor de la civilización egipcia por su gran expansión territorial.

La exposición nos cuenta todo el proceso de este hallazgo histórico, que no fue nada fácil para Carter. La falta de resultados y la ausencia de dinero para continuar con las excavaciones, fueron los motivos por los que estuvo a punto de cancelarse la investigación. Pero el arqueólogo no se rendía y estaba dispuesto a pagar otra campaña de excavación para conseguir su objetivo. La última campaña que le financiaron fue en la que por fin se encontró la tumba del “Faraón Niño”. “Veo cosas maravillosas” fue la frase que pronunció al hallar su mayor descubrimiento.
La verdad sobre la maldición del faraón
Hay un mito muy conocido que afirma que todos los que visitan la tumba de un faraón fallecen poco tiempo después. “La muerte vendrá sobre alas ligeras al que estorbe la paz del faraón” frase que, según difundía la prensa sensacionalista de la época, se podía leer en una de las paredes de la antecámara de Tutankamón. Toda esta leyenda es completamente falsa porque Howard Carter, el principal descubridor, falleció casi 20 años después del hallazgo de la tumba. Además, se demostró que doce años después solamente fallecieron ocho de las 58 personas presentes en el momento de la apertura de la tumba.

La exposición incluye también representaciones gráficas de como enterraban a los faraones. En aquella época se pensaba que, al conservar el cuerpo, se podría viajar al “más allá”, de lo contrario ese viaje se interrumpía y no se podía realizar. Por lo tanto, se extraían todos los órganos menos el corazón, que se consideraba la parte más importante del cuerpo, y llenaban el interior con serrín para evitar la descomposición corporal. El cerebro se extraía por la nariz insertando un tubo por los orificios nasales. Finalmente, después de lavarlos, depositaban los órganos en varios recipientes denominados vasos canopos y los dejaban junto a la tumba.
La muestra continúa con varias actividades interactivas. La primera de ellas es una sala inmersiva que recrea la vida de Tutankamón con imágenes en movimiento en todos los lugares de la sala. Sin duda, es una experiencia excepcional. El único problema es que existe la posibilidad de que algún visitante pueda sufrir mareos.

Por otra parte, encontramos un juego de un laberinto que funciona con la realidad aumentada. A través de una tablet debes encontrar los tesoros que se ubican en el interior de la pirámide y tratar de conseguir el mayor número de puntos para liderar la clasificación que aparece fuera de la sala.
Además, existe la posibilidad de fotografiarse en un fotomatón para adaptar tu rostro y asemejarlo al de un faraón del Antiguo Egipto. Una vez realizada la foto te proporcionan un código QR para que descargues la imagen y te quedes con un recuerdo de la visita. Esta saldrá reflejada en una pantalla donde se acumulan todos los retratos.
La última actividad de la visita es una de las más impresionantes a nivel visual. Mediante la realidad virtual, es posible adentrarte en el mundo del Antiguo Egipto en un vídeo de unos ocho minutos de duración. Es bastante impresionante porque, a lo largo de la experiencia, puedes sentirte parte de la civilización. Aunque es importante destacar que, al igual que en la sala inmersiva, hay opciones de que el vídeo provoque mareos.
En definitiva, es una exposición completa y entretenida. El hecho de que haya una combinación de datos culturales y actividades interactivas provoca que se evite la monotonía y se conozca esta enigmática civilización. Con esto, se puede llegar a la conclusión de que esta es la mejor manera de aprender y de interiorizar conocimientos, ya que al finalizar la visita ha aumentado mi interés por conocer más sobre el mundo del Antiguo Egipto.
Datos útiles:
Lugar: Matadero de Madrid, Nave 16
Dirección: Plaza de Legazpi, 8 28045, Madrid, España
Fechas: Desde el 4 de noviembre hasta el 16 de abril
Trasporte, precio y horarios: consultar web

