Por Pedro Pascual

El grafitero lucense (y anónimo) Primo Banksy revela una nueva obra en el Casco Vello: “El arte es arte, independientemente del formato o soporte en el que se muestre”.

“El nuevo árbol de la ciencia son los móviles, las redes. Nos estamos convirtiendo en esclavos”, explica el artista lucense Primo Banksy. El grafitero gallego inauguró en julio, una nueva obra en Vigo, en la rúa Chao, del Casco Vello. Un diseño sobre fondo gris reinventa el Génesis del Antiguo Testamento. La tentación de Adán y Eva ya no está encarnada en la serpiente y la manzana, si no por “las pantallas virtuales”, que arrebatan “el criterio y los pensamientos de la gente”, según explica el autor, Primo Banksy. La obra se titula XÉNESE 3:6-24, igual que el episodio de la Biblia en el que Adán y Eva comen del fruto prohibido.

Bajo el pseudónimo se esconde un artista de Lugo que desde hace un par de años está decorando las ciudades de la península y Europa con sus diseños. “Para mí, el postgrafiti es ilegal, no está permitido y, por tanto, conlleva a guardar anonimato, lo que también le da la libertad para dialogar con la gente”, explica. El lucense adoptó este pseudónimo como respuesta a una alusión de una obra suya en el el diario El Progreso de Lugo: “Me nombraban como un primo de Banksy, y me encantó, por llevar implícita la crítica al etiquetado. Los medios tienden a simplificar cuando se refieren a un artista en concreto, por lo que todos los grafiteros son Banksy, El Banksy gallego, el catalán, el italiano… un no parar”.

A Primo Banksy le atrae Vigo, y ya ha dejado, al menos, cuatro obras por la ciudad. “Me interesa el Casco Vello, su marginalidad y su trazado laberíntico. Aunque últimamente observo con cierta pena, la tan temida gentrificación”, comenta. Sus obras, como el resto del arte urbano, tienen un fuerte carácter temporal, y están destinadas a desaparecer. En septiembre de 2021 Primo Banksy dejaba su impronta en la ciudad inspirado en un texto de Irene Vallejo: “Pero en Creta, Vigo o en lugares de nombre impronunciable, los minotauros más sabios son los que aprenden a domesticar sus laberintos”, citaba en su perfil de Instagram a modo de descripción de la obra. El grafiti retrataba un minotauro con un laberinto tatuado en el brazo. Se encontraba en Rúa Alta, pero una remodelación de la fachada lo borró para siempre.

Fachada en la que se encontraba el grafiti titulado MINOTAUROS MODERNOS, en la Rúa Alta, antes de ser remodelada | Foto: Pedro Pascual

Democratizar el arte

“Todo obedece a una necesidad de democratizar el arte, que haya una comunicación, un encuentro en el espacio público, trasladar las preocupaciones y los problemas que nos afectan a todos, lejos de los mercados, de las galerías y de las élites”, explica el artista lucense. El arte como un medio de transmisión, no como un fin en si mismo, si no como un canal para reflexionar, provocar y transgredir, porque Primo Banksy está “en contra del arte como un instrumento del poder”, sentencia.

Para Mercedes Lence, artista viguesa, el arte urbano es una “búsqueda de cambiar los espacios y de interactuar con las personas que viven en las ciudades”. La gallega destaca el arte urbano como “valiente”, porque está directamente frente al público. “No se está pagando por estas obras, más bien se hace para darte a conocer o reivindicar”, razona. A Ramón Trigo, también artista vigués, no le gusta poner etiquetas, piensa que “arte es arte, independientemente del formato o el soporte en que se muestre”. El entorno urbano –zonas de amplia visibilidad, accesibles al público en general– es “el soporte idóneo para este tipo de expresión, porque mezcla la manifestación artística con el elemento de la protesta o la reivindicación”, explica.

Precisamente, este carácter reivindicativo es posible por, según Primo Banksy, estar alejado de “los mercados”, lo que dota a sus obras de fuerza. Para él, el papel que juega el autor en el arte urbano es “prescindible”, sus obras aspiran a ser “activistas, contestatarias y reivindicativas”. Hoy en día, hay cuatro obras de Primo Banksy que se pueden ver en Vigo. Todas ellas en el Casco Vello, en las rúas Chao, Méndez Nuñez y Anguía. Todas las obras de Primo Banksy luchan contra la gentrificación. En un barrio donde cada vez está más arraigado.

Gentrificación

“Un barrio mejor para todos”: es a los que aspira la Asociación Veciñal e Cultural Casco Vello. “Estamos notando notando un problema gordo, la turistificación”, exclama Itos Domínguez, que lleva viviendo en el vecindario vigués durante casi medio siglo. Domínguez achaca este fenómeno, que llega a calificar de “desgracia”, a la proliferación de los pisos turísticos. “Esto se nos está yendo de las manos”, alerta. “Tengo muchos amigos que querrían mudarse a esta zona, pero por los precios se les hace imposible”, comenta esta vecina.

Obra de Primo Banksy en el Casco Vello: VUELTA AL COLE. PROTOCOLO COVID, en la rúa Méndez Núñez | Foto: Pedro Pascual

La situación que describe la comparten otros residentes del Casco Vello, quienes ven cómo su barrio se transforma bajo la presión del turismo masivo. Para Domínguez, que fue durante más de veinte años presidenta de la Asociación de Hostelería y Comercio del Casco Vello, y dueña del bar Plaff, el aumento descontrolado de alojamientos turísticos ha provocado un aumento significativo del precio de los alquileres, lo que ha desplazado a familias y residentes de toda la vida. La gentrificación, es decir la sustitución de la población original por otra de mayor poder adquisitivo, ha llegado al barrio.

Fiz Ateixos, portavoz de la asociación de vecinos del Casco Vello, se une a las preocupaciones. “Nos estamos convirtiendo en un centro de ocio para turistas, en lugar de un lugar para vivir”, lamenta. Para él, el problema no es solo la pérdida de viviendas accesibles, sino también el impacto en la vida cotidiana. “Antes teníamos panaderías, tiendas de ropa, anticuarios… Ahora cada vez quedan menos, y los que quedan están cerrando o en traspaso”, explica.

Versión de Primo Banksy de Caminante sobre un mar de nubes, en la rúa Chao de Vigo | Foto: Pedro Pascual

El arte urbano de Primo Banksy, con su capacidad para sintetizar problemas complejos en imágenes cargadas de simbolismo, se ha convertido en un espejo de la transformación social y urbana que atraviesa el Casco Vello. Sus obras no solo embellecen las calles, sino que plantean preguntas incómodas: ¿a quién pertenece realmente el espacio público? ¿Qué tipo de comunidad queremos construir en nuestros barrios? Al retratar temas como la gentrificación o la dependencia tecnológica, Primo Banksy se posiciona como un cronista visual de nuestro tiempo, generando un diálogo entre las paredes y quienes las recorren.

En este diálogo, el Casco Vello emerge como un espacio en disputa, donde las tensiones entre tradición y modernidad, entre residentes históricos y turistas, se hacen visibles en cada esquina. Mientras los muros narran historias de resistencia a través del arte, el barrio se enfrenta al reto de preservar su identidad sin renunciar a la renovación. El grafiti, efímero pero poderoso, actúa como un recordatorio de que el futuro del Casco Vello no está escrito, sino que se construye cada día, entre las voces de sus habitantes y las pinceladas de sus artistas.