Por Andrea Hermida

En una era definida por el scroll infinito y la saturación de imágenes digitales, ¿Qué poder le queda a una exposición física? ¿Cómo se convierte una sala con obras colgadas en una experiencia inmersiva que atrapa al espectador? La respuesta, muchas veces, no está solo en la obra, sino en el historia que no vemos. El o la artífice de todo es el o la comisaria.

A través de la iluminación, la narrativa espacial y el ritmo, el comisario construye más que una muestra: define una intención. Gracias a esta labor, hoy entendemos que una obra cambia radicalmente su significado si se cuelga en una pared blanca o en una sala oscura, si se ilumina con un foco duro o con luz ambiental. Por otro lado, la elección del orden de las piezas o su diálogo con la arquitectura no es solo una elección estilística, sino una decisión conceptual que articula la experiencia del público, invitándolo a no querer salir sin saber muy bien por qué.

Para descifrar este proceso, exploramos el territorio que está «más allá de la exposición», desde una perspectiva privilegiada: la de alguien que vive a ambos lados del espejo. Hablamos del fotógrafo y comisario Antonio Graell. Con más de treinta años de trayectoria, muchos le recuerdan por su irrupción con «En la frontera», pero hoy nos centramos en su labor como comisario para artistas como César Lucas o Maysun y en espacios como Traveling Bar. Hoy nos acompaña para analizar cómo se construye una muestra que sumerge al público.

Fecha: 29 de octubre de 2025

Duración: 48 min 17 segs

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