Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra es la primera retrospectiva dedicada en España al pintor sueco. A través de sus retratos y sus pinturas al óleo tan reconocidas, la Fundación Mapfre recoge las obras de uno de los retratistas más destacados de su tiempo.
Por Andrea Hermida Araújo
A lo largo de las más de 130 obras expuestas, el recorrido se organiza en siete secciones que abordan sus viajes, su consolidación como retratista internacional y su regreso definitivo a Suecia. Este retorno no supuso una retirada, sino una afirmación identitaria: Zorn se convirtió en uno de los principales difusores de la cultura de Dalecarlia, integrando tradiciones, celebraciones y tipos populares en un lenguaje pictórico moderno. Algunas de estas imágenes, como Baile del solsticio de verano, trascendieron su condición artística para convertirse en auténticos símbolos de la identidad sueca.
La exposición, comisariada por Casilda Ybarra Satrústegui y organizada en colaboración con el Zornmuseet de Mora y el Nationalmuseum de Estocolmo, sitúa la trayectoria de Anders Zorn (1860-1920) en un contexto internacional que ayuda a comprender la amplitud de su figura. La muestra dividida en dos plantas, que se expone en cooperación con la Hamburger Kunsthalle no solo recupera esa dimensión cosmopolita, sino que la contrapone a su arraigo sueco, articulando un discurso que revisa críticamente su posición dentro del relato de la modernidad artística. Estará disponible hasta el 17 de mayo de 2026.
El discurso expositivo se articula en torno a cuatro ejes que atraviesan toda la muestra: recorrer el mundo, recordar la tierra, la evolución técnica desde la acuarela al óleo —con una destacada dedicación al grabado— y el llamado “hechizo español”. Estos elementos estructuran el recorrido de las salas y permiten comprender la coherencia interna de una obra marcada por la movilidad constante y el arraigo identitario. Nacido en 1860 en la región rural de Dalecarlia, Zorn inició su carrera dominando la acuarela y emprendiendo tempranos viajes a España y Argelia que ampliaron su horizonte artístico. Más tarde, su asentamiento en Londres y París confirmó su proyección internacional, mientras que su regreso definitivo a Suecia evidenció una voluntad consciente de integrar tradición y modernidad en la construcción de su identidad artística.

Óleo sobre lienzo
74,5 × 62,5 cm
Ampliando horizontes: primeros años
El recorrido se abre con dos autorretratos que funcionan como carta de presentación del artista y como declaración de intenciones: antes de retratar al mundo, Zorn se sitúa a sí mismo en el centro del relato. Tras este umbral, la primera sala introduce sus inicios como retratista y su temprano dominio de la acuarela. De luto (1880), obra que atrajo la atención de la crítica y le proporcionó sus primeros encargos relevantes, marca el punto de partida de su proyección profesional. La independencia económica derivada de estos éxitos iniciales le permitió emprender sus primeros viajes a España y Argelia, decisivos tanto en la ampliación de su repertorio temático como en la consolidación de su estilo.

Acuarela sobre papel
42 × 31 cm
En piezas como Las primas (1882) o El remero turco (1886) se advierte todavía el peso del tipismo y del imaginario romántico asociado al sur europeo y al norte de África, con referencias a Cádiz y Andalucía que responden al interés europeo por lo pintoresco. Sin embargo, más allá del exotismo, estas obras revelan ya una atención singular a la luz y al movimiento que anticipa su evolución posterior.

Acuarela y tinta sobre papel
59,4 × 36,2 cm

Acuarela sobre papel
35,5 × 50,5 cm
Llegar a ser pintor: de la acuarela al óleo
En esta etapa, la evolución técnica de Zorn se entrelaza con un cambio decisivo en su biografía. Tras instalarse en Londres, donde abrió su propio estudio y comenzó a consolidarse como retratista, el artista se trasladó a la localidad costera de St Ives, un enclave frecuentado por pintores. Allí inició una experimentación más sistemática con el óleo, ampliando los recursos aprendidos en la acuarela. El nuevo medio le permitió trabajar con mayor profundidad lumínica y densidad cromática, sin abandonar la espontaneidad que caracterizaba sus composiciones iniciales. No es casual que uno de sus primeros modelos en esta transición fuera su esposa, Emma Lamm, figura clave tanto en su vida personal como en la expansión de su red social y profesional. Esta etapa británica culminó con su instalación en París, donde la combinación de virtuosismo técnico y naturalismo moderno consolidó definitivamente su proyección internacional.

Óleo sobre lienzo
40,2 × 60,6 cm
Entre las obras realizadas en esta etapa destaca La ninfa del amor, un raro ejemplo de temática mitológica dentro de su producción. La pieza marca un punto de inflexión, ya que a partir de entonces Zorn orientará de manera más decidida su pintura hacia escenas de la vida contemporánea y entornos cotidianos, alejándose progresivamente de los argumentos alegóricos. Este giro coincide con su madurez artística y con una mayor seguridad en el uso del óleo, visible en obras como Placer de verano, pintada en St Ives, donde el estudio de la luz sobre el agua y la captación del instante crean una perfecta síntesis entre naturalismo y modernidad.

Acuarela sobre papel
76 × 56 cm

Acuarela sobre papel
106.5 × 64.5 cm
De París al mundo: la consolidación de Zorn como artista internacional
París. Ahí es donde se instala entre 1888 y 1896, su carrera alcanza una dimensión internacional decisiva. En la capital francesa no solo se consolida como uno de los retratistas más solicitados del momento, sino que obtiene un reconocimiento institucional significativo al ser nombrado caballero de la Legión de Honor.
En este contexto surgen también sus representaciones de la llamada “parisina”, figura emblemática de la modernidad finisecular. Mujeres fumando, desnudas o semidesnudas, seguras de su presencia y ajenas al ideal mitológico tradicional, encarnan una nueva sensibilidad urbana.

Viaja a Venecia invitado por la coleccionista Isabella Stewart Gardner y continúa atendiendo encargos en distintos países europeos y en Estados Unidos. En ese viaje queda fascinado por la artesanía local, motivo de sus producciones allí. Lejos de interrumpir su proyección, estos viajes consolidan su posición global.

92 × 64.5 cm
Bañistas al aire libre
Todos los paisajes que se ven en estos cuadros son de Dalarö, la casa que Zorn y su esposa alquilaban para veranear en el archipiélago cercano a Estocolmo. En este entorno natural, el agua, la luz y el cuerpo femenino se convierten en los ejes centrales de su investigación pictórica. Obras como La primera vez (Con mamá) muestran un estudio minucioso de los reflejos sobre la superficie del agua y sobre la piel, donde la pincelada suelta captura el instante con una sensación de inmediatez casi fotográfica.

Óleo sobre lienzo
96,9 × 64,3 cm
Zorn retratista
En esta nueva sala en donde puede destaca especialmente su capacidad para representar a la alta sociedad internacional, situando a sus modelos en entornos que refuerzan visualmente su posición social. Resulta significativo el tratamiento de los matrimonios, cuyos miembros aparecen retratados por separado pero concebidos como un conjunto simbólico, como sucede en los retratos del matrimonio Cleveland.

Grover Cleveland y Frances Cleveland, 1899
Óleo sobre lienzo
En el retrato de Elizabeth Sherman Cameron se advierte, además, la influencia del japonismo y del Art Nouveau, visibles en la estilización de la figura, la economía compositiva y el tratamiento decorativo del fondo. La modelo aparece con una expresión firme y contenida, casi desafiante, que refuerza su presencia autónoma dentro del encuadre. Zorn construye una imagen en equilibrio entre modernidad formal y sofisticación social, donde la armonía de líneas y volúmenes dialoga con una actitud que proyecta seguridad y carácter.

Óleo sobre lienzo
147,5 × 113,5 cm
Zorn grabador
Entre los retratos internacionales y las escenas vinculadas a su Suecia natal, una sala pequeña pero clave reúne la producción gráfica de Zorn, compuesta por más de 290 aguafuertes realizados a lo largo de su vida y recogidos en varios catálogos monográficos. Lejos de ser un apartado menor dentro de su trayectoria, el grabado constituye uno de los núcleos más sólidos de su obra puesto que también se puede apreciar cómo empezaron muchos de sus retratos.

Suecia: la fuerza de las raíces
Y el recorrido finaliza en Suecia, donde Zorn se establece junto a su mujer en los últimos años de vida. Tras su regreso definitivo a Mora en 1896, Zorn no se limitó a representar la vida rural de Dalecarlia, sino que contribuyó activamente a consolidar su imagen como núcleo simbólico de la identidad sueca. A lo que tras su muerte continuó su mujer con su legado. Obras como Baile del solsticio de verano, convertida en una de sus imágenes más icónicas y reproducidas, trascienden la representación festiva para afirmarse como símbolo visual de la cultura sueca. Junto a esta exaltación colectiva, pinturas como Medianoche ofrecen una lectura más íntima y atmosférica del paisaje nórdico. La luz vuelve a ocupar el centro de la escena y, junto al tratamiento del agua y al reflejo de los árboles, deja entrever la esencia de ese verano escandinavo.

69 × 102,8 cm

Baile del solsticio de verano, 1897
Óleo sobre lienzo
140 × 98 cm
Esta oportunidad permite recorrer el mundo de la mano del pintor sueco, pero también revisar la historia del arte con otra perspectiva. La muestra no solo recupera su trayectoria internacional y su compromiso con la identidad sueca, sino que le devuelve un lugar que durante décadas quedó en segundo plano. Pese al papel decisivo que desempeñó tanto en la escena artística europea y estadounidense como en la construcción simbólica de la cultura sueca, la fortuna crítica de Zorn se vio eclipsada por un relato historiográfico que privilegió las rupturas de las vanguardias frente a otras formas de modernidad como la suya.
DATOS ÚTILES
Lugar
Fundación Mapfre: Paseo de Recoletos, 23, 28004 Madrid
Fechas
19 de febrero de 2026 al 17 de mayo de 2026
Transporte público
- Metro:
Banco de España (Línea 2)
Colón (Línea 4) - Cercanías:
Recoletos (líneas C1, C2, C7, C8, C10) - Autobuses EMT:
Líneas 5, 9, 14, 19, 27, 37, 45, 51, 53, 150
Horario
Lunes: 14:00 – 20:00 h
Martes a sábado: 11:00 – 20:00 h
Domingos y festivos: 11:00 – 19:00 h
(El desalojo de sala comienza 10 minutos antes del cierre.)
Entrada
Entrada general: 5 €
Entrada gratuita los lunes (no festivos) de 14:00 a 20:00 h

