El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta la primera gran retrospectiva en España dedicada al pintor danés Vilhelm Hammershøi. A través de cerca de noventa óleos, la exposición propone un recorrido por la vida y obra de uno de los artistas más singulares de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Por Andrea Hermida Araújo
Bajo el título Hammershøi. El ojo que escucha, la muestra explora la dimensión más poética de su pintura, marcada por el silencio, la calma y una sensibilidad cercana a lo musical. La ambigüedad de sus composiciones abre múltiples interpretaciones que, en las últimas décadas, se han enriquecido gracias a nuevas lecturas que lo conectan con otros artistas europeos y lo sitúan en diálogo con sus contemporáneos daneses. En el contexto del Thyssen, además, su obra establece conexiones con tradiciones anteriores, como la pintura holandesa del siglo XVII, así como con figuras clave de los siglos XIX y XX.
Como ocurrió con muchos creadores de su tiempo, la irrupción de las vanguardias provocó que su figura cayera en el olvido. Sin embargo, desde la década de 1980 su trabajo ha sido progresivamente recuperado, tanto dentro como fuera de Dinamarca.
La exposición, comisariada por Clara Marcellán y organizada en colaboración con la Kunsthaus Zürich, podrá visitarse en Madrid hasta el 31 de mayo, antes de trasladarse a Zúrich, donde se inaugurará el 3 de julio.
El recorrido se articula en seis secciones distribuidas en distintas salas, permitiendo seguir la evolución del artista y detectar tanto sus transformaciones como sus constantes. Entre estas últimas destacan elementos recurrentes de su universo cotidiano, como los interiores domésticos o su colección de libros, que lo acompañó a lo largo de las diferentes viviendas en las que residió, así como su mujer Ida, protagonista de muchas de sus obras.
Obertura

Retrato de Ida Ilsted, futura mujer del artista, 1890 (Portrait of Ida Ilsted, Later the Artist’s Wife) Óleo sobre lienzo. 106,5 x 86 cm SMK, National Gallery of Denmark, Copenhague
En esta primera sala puede verse como afloran los motivos y la paleta que caracterizan su trayectoria, como son los tonos grisis y blanco roto y figuras humanas ausentes o de espaldas. Sus lienzos de este periodo se aproximan al simbolismo y al esteticismo de James McNeill Whistler, autor el cual acompaña a Hammershøi con algunos de sus grabados como Leyendo a la luz de la lámpara (1858) o La cocina (1858). A este se le suman Adolph Menzel con Tres estudios de un hombre en una velada de música de cámara (1849).
Obras como esta Retrato de Ida Ilsted, futura mujer del artista (1890) fueron expuestas en el salón independiente, la Frie Udstilling en 1891 la cual fundó con otros artistas que también habían sufrido la negativa de los salones oficiales de la Academia danesa.
Retratos y figuras
Aunque no son las piezas más abundantes de la muestra, los retratos —que representan aproximadamente una cuarta parte de la producción de Vilhelm Hammershøi— permiten reconstruir su círculo más cercano. No solía trabajar con desconocidos, el artista se centró en figuras de su entorno inmediato: especialmente artistas y músicos que, en muchos casos, le encargaban obras o posaban para él.
Como sucede en los retratos de su esposa, las figuras aparecen ensimismadas y ajenas al espectador. Ni los intérpretes ni sus instrumentos buscan establecer conexión; la atención se concentra exclusivamente en la práctica musical. Sin embargo, lejos de sugerir dinamismo, estas escenas transmiten una marcada sensación de silencio. El uso de fondos neutros y la eliminación de elementos que puedan construir una narrativa refuerzan ese carácter introspectivo que define los retratos de Hammershøi.

El violonchelista. Retrato de Henry Bramsen, 1893
(The Cello Player. Portrait of Henry Bramsen)
Óleo sobre lienzo. 142 x 105,5 cm
Kunstmuseum Brandts, Odense
Ida
La figura de su esposa, Ida Ilsted, se convierte en uno de los ejes centrales de su obra. Hermana de uno de sus compañeros de estudios, pasa a ser una presencia constante en la pintura de Vilhelm Hammershøi tras su matrimonio en 1891. Desde entonces, lo acompaña en sus viajes y prolongadas estancias en el extranjero. En sus cuadros, Ida aparece a menudo absorta en la lectura o en tareas domésticas: siempre presente, aunque tratada con una discreción que refuerza el tono íntimo y contenido de sus composiciones.

Wife) Óleo sobre lienzo. 35,5 x 65 cm
The David Collection, Copenhague

Óleo sobre lienzo. 71,5 x 86 cm ARoS, Aarhus
El propio Hammershøi también se representó junto a ella en escenas que combinan intimidad y ambigüedad, cargadas de un sutil enigma. Este interés por la doble presencia ya había sido abordado anteriormente por él en 1892, aunque de forma más monumental, en composiciones que hacen regresar a la frontalidad y solemnidad de la escultura clásica, como la romana o la egipcia, que el artista pudo contemplar durante su estancia en Museo del Louvre.
Interiores. Conversaciones silenciosas

Interior con la mujer del artista,
vista de espaldas, 1901
(Interior with the Artist’s Wife,
Seen from behind)
Óleo sobre lienzo. 45 x 39 cm
Colección privada
Las últimas pinturas de la sección anterior, como Sala de estar (1908) o Interior de Bredgade con la mujer del artista (1911), introducen este nuevo apartado en la vida y obra de Vilhelm Hammershøi. Aunque mantienen similitudes con etapas previas, se diferencian por un menor protagonismo de la figura única de Ida: el artista comienza a introducir otros rostros y, de forma más evidente, habitaciones vacías. Se trata de la parte más extensa de la muestra, es posible apreciar como los marcos de las obras cobran especial importancia como los de sus ventanas y puertas en sus obras.

Sol en la sala de estar III, 1903
(Sunshine in the Drawing Room III)
Óleo sobre lienzo. 54 x 66 cm
Nationalmuseum, Estocolmo
El género de los interiores fue el que mayor reconocimiento le procuró y por el que hoy es más conocido. Estos espacios, con o sin figuras, se sitúan en su mayoría en su apartamento de la calle Strandgade, en Copenhague, donde realizó más de sesenta pinturas, caracterizadas por sus paredes en tonos amarillos y lilas. Son estancias ordenadas y sobrias, sin decoración excesiva. En algunas aparecen figuras femeninas, a menudo de espaldas, leyendo o realizando tareas domésticas, siempre con una actitud introvertida y distante.
Las habitaciones vacías son, con frecuencia, variaciones de una misma vista, en las que Hammershøi modifica la disposición del mobiliario o el ángulo de apertura de las puertas. El artista centra la atención en elementos arquitectónicos —puertas, ventanas— y en unos pocos objetos, como piezas de porcelana, sillas o instrumentos, que repite en múltiples versiones. En estas composiciones, la luz desempeña un papel fundamental: las ventanas son siempre protagonistas, aunque nunca lo es lo que se ve a través de ellas.

Interior, sol en el suelo, 1906
(Interior, Sunlight on the Floor)
Óleo sobre lienzo. 51,8 × 44 cm
Tate: Adquirido en 1930

Sala de estar. Estudio con sol, 1906
Sitting Room. Study in Sunlight
Óleo sobre lienzo. 55 x 47 cm
The David Collection, Copenhague

Rayos de sol o sol. Motas de polvo
bailando en los rayos de sol. Strandgade 30, 1900 (Sunbeams or Sunlight. Dust Motes Dancing in the Sunbeams. Strandgade 30) Óleo sobre lienzo. 70 x 59 cm. Ordrupgaard, Copenhague
Paisajes rítmicos
Los paisajes son tratados de un modo similar a sus composiciones interiores, como escenas suspendidas en el tiempo. Tanto en Copenhague como en Londres, destacan las vistas y sus edificios históricos, representados vacíos y desde puntos de vista elevados.

Los edificios de la Compañía Asiática, vistos desde la calle Sankt Annæ, Copenhague, 1902
(The Buildings of the Asiatic Company, Seen from Sankt Annæ Street)
Óleo sobre lienzo. 146,5 x 140,5 cm
SMK, National Gallery of Denmark, Copenhague
Sus composiciones, ya sean rurales o urbanas, prescinden casi siempre de la figura humana. El uso de una paleta sobria refuerza esa atmósfera silenciosa, mientras que la ausencia de actividad humana vacía de tensión espacios habitualmente transitados. Además, Hammershøi alterna formatos de gran y pequeño tamaño.
En sus paisajes naturales, el terreno llano y uniforme de Dinamarca aparece tratado con idéntica austeridad: composiciones de planos suaves y superpuestos, apenas interrumpidos por algunos árboles o construcciones.

Tirsdagsskoven, 1893
(Tirsdagsskoven)
Óleo sobre lienzo. 52 x 70 cm
Ordrupgaard, Copenhague
A pesar de sus numerosos viajes por Europa, apenas pintó paisajes fuera de su país, con la excepción notable de las vistas urbanas de Londres realizadas durante sus estancias en la ciudad.

Vilhelm Hammershøi
British Museum. Invierno, 1906
(From the British Museum. Winter)
Óleo sobre lienzo. 50,5 x 44,8 cm
Fuglsang Kunstmuseum, Toreby
Vilhelm Hammershøi
Calle en Londres, 1906
(Street in London)
Óleo sobre lienzo. 57 x 64 cm
Ny Carlsberg Glyptotek, Copenhague
Años finales
Tras abandonar el apartamento de Strandgade 30, que había constituido su principal motivo artístico, y trasladarse a Strandgade 25, Vilhelm Hammershøi retoma el estudio de la figura humana en grandes formatos. Lo hace a través de desnudos a tamaño natural, situados en depurados y fríos marcos arquitectónicos o en composiciones más íntimas, donde explora una representación más dinámica del cuerpo.

Desnudo femenino de pie, 1909- 1910
(Standing Female Nude)
Óleo sobre lienzo. 205 x 153 cm
SMK, National Gallery of Denmark, Copenhague
Tras quince años sin autorretratarse, vuelve a hacerlo en 1911, aunque esta vez con una mirada directa al espectador, rompiendo con su habitual distanciamiento.

Autorretrato, 1890 (Self-Portrait)
Óleo sobre lienzo. 52 x 39,5 cm
SMK, National Gallery of Denmark,
Copenhague

Autorretrato. La casa de campo Spurveskjul en Sorgenfri, al norte de Copenhague, 1911 (Self-Portrait. The Cottage Spurveskjul at Sorgenfri, North of Copenhagen) Óleo sobre lienzo. 126 x 149,5 cm
SMK, National Gallery of Denmark, Copenhague
Desde 1913 y hasta su muerte, el apartamento de Strandgade 25 vuelve a ocupar un lugar central en sus motivos pictóricos. En estos interiores reaparecen elementos recurrentes de su universo: Ida Ilsted, sus libros y el piano, configurando, una vez más, ese espacio silencioso y contenido tan característico de su obra.
Al finalizar el recorrido expositivo, el visitante puede acceder a un ciclo de cine programado en una sala contigua. En colaboración con la revista Caimán Cuadernos de Cine, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza propone una extensión audiovisual que explora la influencia de Vilhelm Hammershøi en el lenguaje cinematográfico.
El ciclo, articulado en seis sesiones que se desarrollan desde la inauguración de la exposición hasta su clausura, traza un recorrido que abarca desde las primeras décadas del siglo XX hasta la actualidad. Entre los títulos programados se incluyen Michael Palin y el misterio de Hammershøi, El presidente y La chica danesa, que dialogan, desde perspectivas diversas, con el universo del artista danés.
DATOS ÚTILES
Lugar
Paseo del Prado, 8. 28014, Madrid. Salas de exposiciones temporales, planta baja.
Fechas
17 de febrero de 2026 al 31 de mayo de 2026
Transporte público
- Metro:
Banco de España (Línea 2) - Cercanías:
Recoletos (líneas C1, C2, C7, C8, C10) - Autobuses EMT:
Líneas 001, 10, 14, 19, 27, 34, 37, 45, C03
Horario
- De martes a domingo, de 10 a 19 h
- Sábados, de 10 a 23 h
- Lunes cerrado
- Noches Thyssen con Uber: Entrada gratuita todos los sábados, de 21 a 23 horas
Entrada
- Entrada única: Colección permanente y exposiciones temporales.
- General: 14 €
- Reducida: 10 € (mayores de 65 años, pensionistas y estudiantes)
- Grupos (a partir de 7): 12 € por persona
- Gratuita: menores de 18 años, ciudadanos en situación legal de desempleo, personas con discapacidad, familias numerosas, personal docente en activo y Carné Joven y Carné Joven Europeo.

