Por Violeta GONZÁLEZ @violetagonzz

Desde el 17 de octubre hasta el 26 de febrero de 2018 el Centro de Arte Reina Sofía  ofrece una retrospectiva que nos transporta en el tiempo al nacimiento de la tira cómica en occidente. Y lo hace a través del clásico del humor gráfico Krazy Kat, de George Herriman. Con una recopilación de 160 piezas, entre originales y páginas de periódico, el visitante se adentrará en este universo en el que el mundo parece estar al revés.

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Vista de la exposición de George Herriman, Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat”, en el Centro Nacional de Arte Reina Sofía (2017). Archivo fotográfico del Museo Reina  Sofía

Que el cómic ha entrado en los museos es un hecho que ya empieza a dejar de resultar sorpresivo. Con esta reconfortante realidad por fin el visitante no especializado puede empezar a conocer las figuras más influyentes de esta disciplina y, de la misma manera, los artistas pueden comenzar a ver reconocidos sus méritos. Aunque George Herriman, como otros tantos, no hubiese podido disfrutar de ese reconocimiento en vida, no deja de ser una suerte de justicia divina que sea el Centro de Arte Reina Sofía quien haya decidido darle el sitio que le corresponde, acercando su obra a sus numerosos visitantes procedentes de todo el mundo. Y la acerca con “George Herriman: Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat”, una retrospectiva que cuenta con 160 obras, entre originales y páginas de periódicos, procedentes tanto de colecciones particulares como de museos e instituciones. Los comisarios, Rafael García y Brian Walker, han realizado una exhaustiva recopilación que ahora está al alcance de cualquiera que quiera acercarse y disfrutar de ella en la tercera planta del edificio Sabatini, desde el 17 de octubre hasta el 26 de febrero de 2018.

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Un visitante observa un original en una de las salas de la exposición, 2017, foto del archivo fotográfico del Museo Reina Sofía.

Es curioso el inicio desarrollo del cómic en occidente ya que va de la mano del desarrollo de la prensa moderna. Y quién iba a ser si no William Randolph Hearst su mayor impulsor. Y es él quien vio en Krazy Kat ese algo que podría funcionar. No así lo hizo el público, quien quizá no estaba aún preparado para el nivel de experimentación y surrealismo que ofrecen sus viñetas. Ambientado en el condado de Coconino (Arizona), la legendaria tira cómica narra la historia que E.E. Cummings resume como “el perro odia al ratón y venera al gato, el ratón desprecia al gato y odia al perro, el gato no odia a nadie y ama al ratón”. Y así es de simple, una fórmula que se repite una y otra vez en sus casi 3.000 tiras publicadas a lo largo de su vida: Krazy, un gato de género indefinido, está enamorada (o enamorado) de Ignatz, un ratón que le odia y que constantemente le lanza ladrillos a la cabeza. El triángulo lo cierra Ofissa Pupp, un perro policía que odia al ratón y que protege a Krazy de sus agresiones, encerrándole en la cárcel de las maneras más absurdas. Una premisa que da la vuelta a toda lógica y que se ejecuta con destreza, utilizando recursos muy propios del cómic, pero que entonces aún estaban por descubrir. Fue él uno de los artistas que conformaron las líneas que más tarde seguirían otros, en la constitución del tebeo en su forma clásica, la unida a las páginas de un periódico.

La primera sala, titulada “Primeros trabajos”, muestra los primeros pasos de Herriman como dibujante de tiras cómicas en prensa. Su estreno fue a los 17 años con unos dibujos y caricaturas publicados en Los Angeles Herald el año 1902. No es hasta 1903 cuando entra a formar parte de la plantilla del New York World, donde crea tiras como “The two Jolie Jackies”. En esta etapa inicial de su obra se observa aún un lazo a las convenciones que se comenzaban a crear en las tiras de humor gráfico de la prensa, pero podemos apreciar ya la maestría y el conocimiento de la técnica de la que luego haría gala. La caricaturización del movimiento, los personajes larguiruchos y un estilo clásico predominan en estas primeras obras, con un contenido costumbrista y chistes anclados en la realidad, muy propios de las tiras del momento.

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George Herriman, dibujo original de Krazy Kat para página completa de periódico, 1922

 

En la segunda sala el visitante ya se adentra en la creación de la tira cómica protagonista de la retrospectiva: Krazy Kat. En sus inicios Herriman sigue anclándose en una cierta cotidianidad, y retrata la vida de una familia en “The Dingbat family”. Es en este contexto en el que aparece por primera vez un ratón que lanza un ladrillo a un gato en el sótano de la casa en la que habitan los Digbat. Unas pocas tiras más tarde ya podemos ser testigos del nacimiento de Krazy, de Ignatz y de Offisa Pupp, junto con otros personajes que conformarán el universo de Krazy Kat. Ya desde un principio podemos apreciar en los originales expuestos en las salas del Centro de Arte Reina Sofía la firmeza del trazo de su plumilla, en el que llama la atención la carencia total de correcciones, bastante habitual en los trabajos a plumilla de otros autores de tebeos. En este momento se mantiene en la monocromía, pues las necesidades del medio de reproducción (el tabloide) lo requería. Herriman hace gala durante toda su producción de una experimentación que marcará escuela, a pesar de la poca aceptación que obtuvo por parte del público. Una original composición de página, en la que juega con las viñetas enmarcadas combinadas con otras flotantes, a las que gira, retuerce y contrasta en planos negros con otros claros, dando una impresión general de contundencia elegante. La expresión del movimiento y la original interpretación de las formas animales se combinan con las surrealistas historias, en un esquema que se repite a lo largo de los años, con una sucesión de situaciones que llevan a Krazy a recibir en cada entrega un golpe de ladrillo procedente del ratón Ignatz, que interpreta como símbolo de su amor.

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Vista del ratón Ignatz pintado en una de las salas de la exposición (2017). Fotografía del archivo fotográfico del Museo Reina Sofía

 

En un pequeño paréntesis, la muestra se para a reflexionar sobre sus otras obras como viñetista, en la sala titulada “Otras creaciones de Herriman”. Se trata de tiras de humor gráfico en las que los protagonistas esta vez son humanos, publicadas en diversos periódicos hasta 1930, año a partir del cual el autor ya solo va a dibujar las viñetas de Krazy Kat. Seguimos observando su gusto por los chistes surrealistas, donde se presentan escenas sencillas regadas de juegos de palabras, un poco alejadas del estilo más habitual del artista, pues el diseño de viñetas es más clásico y los chistes algo más explicativos.

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George Herriman, dos dibujos originales para una tira de krazy Kat, 1933-1934

 

Para finalizar, la exposición culmina con las creaciones, ya centradas exclusivamente en Krazy Kat, desde 1930 hasta el fallecimiento del artista en 1944. En esta etapa se introduce una novedad, que es el color de las páginas, pues la tira se empieza a publicar de esta manera. Este hecho hace que el diseño de las páginas se vuelva algo más sencillo, con viñetas más grandes y planos de color extensos. En cuanto al contenido, existe poca variación y continúan los motivos habituales. Además de los protagonistas y los demás personajes secundarios, se mantienen las escenas del seco y soleado condado de Coconuto, motivos de los indios navajos y una mezcla de idiomas con un inglés caricaturizado, francés, español y yiddish. La mezcla de idiomas y ciertas características de Krazy se pueden deber, como ya han apuntado otros autores, a que el autor era de origen afroamericano, a pesar de haberlo ocultado toda su vida, pues tenía la piel clara. Finaliza la exposición con la proyección de unos dibujos animados de Krazy Kat producidos por el estudio de animación International Film Service de Hearst y una sala de lectura con los libros editados en España dedicados al autor, donde el visitante puede descansar y concluir este viaje por esta pequeña parcela de la historia del cómic.

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George Herriman, dibujo original de Krazy Kat para página completa  de periódico, 1944

 

La obra de Herriman tiene una interpretación compleja que muchos autores han intentado desentramar, desde los orígenes del autor que hacen pensar que Krazy sea también afroamericano, el uso del lenguaje, la inversión de las jerarquías, la ausencia de un género determinado del protagonista – a veces hembra a veces macho – el amor no correspondido que profesa al ratón y el triángulo amoroso que completa con el perro. Asuntos que ha acercado a estudiosos desde los más clásicos del cómic hasta a corrientes como la  teoría queer. Una obra que, a pesar de su uniformidad temática, no deja de ser muy compleja, profunda y quizá adelantada a su tiempo. Un recorrido que ayuda al visitante a conocer un poco más de cerca los albores del humor gráfico y a apreciar, como lo merece, este medio artístico que por fin comienza a tener representación en lo centros de arte con más influencia.

Datos útiles:

  • Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
  • Dirección: C/ Santa Isabel, 52 – 28012, Madrid
  • Web: http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/george-herriman
  • Fechas: Del 17 de octubre al 26 de febrero de 2018.
  • Precio: Taquilla 10€, online 8€, estudiantes gratis.
  • Horarios: Lunes y desde el miércoles a los sábados: 10:00 – 21:00. Domingos 10:00 – 19:00. Martes cerrado.