Por Laura SANTAMARÍA @lausantamaria_

Desde el 10 de octubre de 2018 hasta el 13 de enero de 2019 la Sala Fundación MAPFRE Recoletos de Madrid albergará la exposición Redescubriendo el Mediterráneo, compuesta por más de cien obras de diferentes artistas. Las obras se caracterizan por pertenecer a la transición del siglo XVIII al XIX, y por plasmar
en ellas la influencia mediterránea, sus colores y sus paisajes.

Redescubriendo el Mediterráneo, tiene como comisarios a Pablo Jiménez Burillo, quien recientemente ha anunciado su jubilación, por lo que ésta resultará ser una de sus últimas exposiciones; y a Marie-Paule Vial, directora del Museo l’Orangerie de París de 2011 a 2013. La exposición cuenta con la colaboración de colecciones particulares y más de setenta prestadores, entre ellos el Musée d’Orsay, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Kunstmuseum Winterthur, o el Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto.

La exposición alberga gran variedad de obras de grandes artistas como Ignacio Pinazo, Joaquín Sorolla, Paul Signac o Giorgio de Chirico, entre otros. Estas obras, realizadas desde mediados del siglo XVIII hasta finales del siglo XIX, se encuentran organizadas en diferentes salas dedicadas a los tres países mediterráneos por excelencia: España, Francia e Italia. También, cuenta con una pequeña sala atribuida al pintor y escultor Julio González, así como una sala final dedicada a Pablo Picasso y Henri Matisse.

 

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IGNACIO PINAZO. Anochecer en la Escollera III, 1898-1900

 

La época del redescubrimiento del Mediterráneo, a pesar de contener obras más revolucionarias, se caracteriza por haber alcanzado un punto de equilibrio entre lo activo y lo sosegado, la ciudad y la naturaleza, la armonía y el caos, lo antiguo y lo moderno. El Mediterráneo sirvió tanto de lugar para pintar, como de tema sobre lo que pintar. De una forma u otra, resultó ser la cuna de un movimiento caracterizado por el equilibrio, la belleza y la paz.

 

ESPAÑA

La pintura moderna española del siglo XIX se desarrolló en consonancia con la evolución de la burguesía como nueva clase social. Comenzaron a realizarse actividades de ocio como el veraneo y el turismo, lo cual, unido al paisajismo, fueron los temas principales de la pintura española de la época.

Muchos autores dedicaron obras a las actividades playeras, reivindicando así la imagen del Mediterráneo como paisaje y escenario social. Valencia fue uno de las localizaciones principales donde se desarrolló este nuevo movimiento. Destacan Ignacio Pinazo (1849-1916), con obras como Anochecer en la escollera III (1898-1900) y Joaquín Sorolla (1863-1923), que por su parte, hizo al mar elemento protagonista de su obra, haciendo énfasis en su color, movimiento y viveza, con pinturas como Clotilde y Elena en las rocas (Jávea, 1905) o Baño en la playa (1908).

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JOAQUÍN SOROLLA. Baño en la playa, 1908.

Baño en la playa (1908) es uno de los óleos que Sorolla realizó con la temática del mar, que poco a poco se acabó convirtiendo en protagonista de su obra. Sorolla se interesó por la vida de los pescadores, la playa y los paisajes marítimos. En este cuadro pinta la figura de su mujer y su hija en la orilla, un cuadro que destaca por su naturalidad y su simpleza, cargado de alegría y luz. A pesar de su simplicidad, la obra sorprende por su variedad de matices y texturas, por el juego de contrastes en tonos y colores, y por el impresionante movimiento que consigue otorgarle al agua.

Por otro lado, Cataluña y sus playas también albergaron a varios artistas dispuestos a pintar sus paisajes, como fue Joaquim Sunyer (1874-1956) con sus obras Mediterránea (1910-1911) y Pastoral (1919). Mallorca, también fue escenario de muchas obras dedicadas al Mediterráneo, en ella destaca Joaquim Mir (1873-1940) con sus representaciones de playas rocosas y costas escarpadas, como Torrent de Pareis (Mallorca, 1902).

 

FRANCIA

Francia recibió desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX a multitud de artistas de diferentes puntos de Europa que iban buscando nuevos escenarios, sobre todo el sur de Francia fue el mayor anfitrión. Los artistas que llegaban a Francia se quedaban perplejos ante sus paisajes, su clima, su gente… Además, en esta época nacieron los talleres del Midi, casas del sur de Francia a las que acudían comunidades de pintores de forma regular, irregular o definitiva, para encontrarse y pintar.

Paul Signac (1863-1925), era un experto navegante y por ello viajó por Francia y Europa, y pintó varias escenas navales como Lentrée du port de Marseille (La entrada del puerto de Marsella, 1911). Signac hizo varias obras dedicadas a Marsella, como la que se encuentra en Redescubriendo el Mediterráneo, El puerto de Marsella (1911) mediante la técnica del puntillismo, una obra de tremenda luminosidad gracias al uso de pigmentos puros. Es una obra de colores suaves, que te invita a pararte y admirarla. Las pinceladas se encuentran en perfecta armonía entre sí y la imagen te transporta instantáneamente al mar, a los barcos meciéndose al compás de la marea y el cielo abriéndose ante ellos. Sin duda, una obra simple y sutil pero cargada de belleza.

 

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PAUL SIGNAC. El puerto de Marsella, 1907

 

Paul Cézanne (1839-1906) se estableció de forma permanente en Aix-en-Provence, y la mayoría de sus obras representaban los alrededores del lugar, fundamentalmente protagonizadas por la montaña Sainte-Victoire y el Château Noir, representado en su cuadro Château Noir (1905).

Raoul Dufy (1877-1953) fue un fiel seguidor y amigo de Cézanne, el cual le inspiró para abandonar la perspectiva tradicional e interesarse por el cubismo. La influencia de Cézanne se aprecia claramente en Vue d’une fenêtre ouverte (Vista desde una ventana abierta, 1908) donde se aprecia la presencia de colores ocres, marrones y verdes, lo que hace referencia a las tonalidades propias de las obras de Cézanne, a pesar de aun así apreciarse ciertos tonos anaranjados y rosados.

Por su parte, Pierre Bonnard (1867-1947) descubre una nueva forma de interpretar el color influido por la luz mediterránea cuando visita en 1909 Saint-Tropez, invitado por Henri Manguin. Sus obras se caracterizan por plasmar lo cotidiano con colores nunca vistos a pesar de siempre introducir un toque melancólico en sus composiciones, un ejemplo es su obra Vue du Cannet (Vista de Le Cannet, 1927).

 

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PIERRE BONNARD. Vue du Cannet, 1927

 

ITALIA

En Italia prima la presencia de lo melancólico, lo nostálgico… El arte moderno italiano se caracteriza fundamentalmente por la representación de escenas que en un principio nos resultan familiares, pero en las que encontramos un toque que provoca inquietud y lejanía. Uno de los autores principales de este movimiento en Italia fue Giorgio di Chirico (1888-1978). Chirico, entre 1917 y 1918 realizó la obra que ha sido considerada el manifiesto de la pintura metafísica, Las musas inquietantes, en la que dos mujeres con cabeza de maniquí se encuentran en una plaza cuya perspectiva es imposible.

Diez años más tarde, realizó Las musas (Las musas de vacaciones, 1927), recuperando el lenguaje que aun no había abandonado del todo. También encontramos obras de Massimo Campigli (1895-1971) o Carlo Carrá (1881-1966), caracterizado por sus escenas navales y marítimas, lo cual se aprecia en muchos de sus cuadros como su obra titulada La barca (1928). Por su parte, Massimo Campigli intensifica la sensación de que el tiempo no pasa, realizando obras con una técnica que parece propia de la realización de un fresco pompeyano; encontramos su obra Gli zingari (Los gitanos, 1928).

 

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GIORGIO DE CHIRICO. Las musas (Las musas de vacaciones), 1927

 

JULIO GONZÁLEZ

En una sala a parte se encuentran algunas obras de Julio González (1876-1942), escultor y pintor, como la escultura Pequeña Montserrat asustada (1941-1942) perteneciente al grupo de piezas y dibujos que realizó el autor tras la creación de La Monsterrat (1937), escultura que actualmente se encuentra en el Stedelijk Museum de Ámsterdam. De este conjunto de obras también encontramos el cuadro Montserrat gritando n⁰2 (1936-1940).

 

PICASSO Y MATISSE

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PABLO PICASSO. Interior con hamaca azul, 1958

El final de la exposición está dedicado a obras de Pablo Picasso (1881-1973) y Henri Matisse (1869-1954). Las obras de Picasso siempre se ven influidas por las luces y los colores mediterráneos, aunque se acaba centrando en la representación de elementos como el taller, el pintor y la modelo y la figura femenina; aunque también son fundamentales sus paisajes interiores, que se basan fundamentalmente en los paisajes que él observa desde su ventana. En esta exposición encontramos obras de Picasso como Tête de femme (Cabeza de mujer, 1921), así como el conjunto de obras pintados desde su villa La Californie y compuesto por pequeños cuadros: Interior con hamaca azul (Cannes, 15 de junio de 1958), Interior con sillón rojo (Cannes, 1958) e Interior con hamaca azul (Cannes, 1958). Por último, Matisse, a pesar de que una breve etapa de su obra se ve caracterizada por el divisionismo, tal y como se aprecia en Figura con sombrilla (1905), su trabajó se suele caracterizar por la relación que mantienen en sus pinturas la luz y el color puro, característica que vemos en obras expuestas como Nature norte aux grenades (Bodegón con granadas, 1947) o La Vague (La ola, 1952).

 

 

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HENRI MATISSE. La Vague, 1952.

 

En definitiva, una exposición que te hará recorrer los paisajes y colores propios del Mediterráneo, caracterizado por su vegetación, energía y vitalidad, aunque a veces impregnado de melancolía y tristeza. Una exposición que reúne a los grandes artistas de la época, haciendo referencia a diferentes movimientos, perspectivas y técnicas. Obras propias de una época de cambio, de transición, caracterizada por la ruptura con lo tradicional y lo clásico, dando paso a lo moderno, a lo novedoso, a la innovación…

 

 

DATOS ÚTILES

Lugar: Sala de exposiciones Recoletos.

Dirección: Paseo de Recoletos, 23. 28004 Madrid.

Fechas: Del 10 de octubre de 2018 al 13 de enero de 2019.

Teléfono: 915 816 100

Web: http://exposiciones.fundacionmapfre.org/redescubriendoelmediterraneo

Precio:
o Entrada general 3€.
o Entrada reducida 2€.
o Entrada gratuita: Todos los lunes (no festivos); menores de 16 años
(no incluye grupos escolares); ciudadanos en situación legal de
desempleo; periodistas acreditados; discapacitados superior a un 33%
y un acompañante; guías oficiales de turismo.

Horario:
o Lunes 14:00-20:00h
o De martes a sábado 10:00-20:00h
o Domingos y festivos 11:00-19:00h

Transporte:
o Metro: Colón (L4), Banco de España (L2).
o Bus: 5, 14, 27, 37, 45.
o Cercanías: Recoletos (C1, C2, C7, C10).
o Bicimad estación 26: Calle Bárbara de Braganza, 8.