Por Pablo MUÑOZ @Mc97Pablo
Decenas de cuadros de la colección “Expresionismo alemán” del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza están disponibles en un recorrido con los grandes maestros de este movimiento. Se encuentran tanto a los influyentes de este movimiento, como Van Gogh o Gauguin, hasta las últimas obras expresionistas antes de ser perseguidas por el nazismo.

La extensa colección expresionista de uno de los mayores coleccionistas del siglo XX, el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza (1921-2002), se muestran por primera vez junto a la colección personal de su mujer e hijos. La organización de las pinturas deja atrás la cronología para agrupar las obras según el proceso de creación, el éxito obtenido en el público y la crítica, por la relación del barón con sus marchantes y por exposiciones organizadas por él mismo. Esta exposición temporal organizada por el Museo Thyssen y comisariada por Paloma Alarcó, que estará hasta el 14 de marzo de 2021, pretende conmemorar el centenario del nacimiento del barón.
Los lienzos están divididos en ocho salas. La primera de ellas se llama “Talleres” y agrupa a la comunidad expresionista Die Brücke, formada en Dresde. Estas obras llamaron la atención del barón por la búsqueda de la expresividad a través del color, por sus exteriores puros y por sus caóticos interiores. Destaca Fränzi ante una silla tallada (1910) de Ernst Ludwig Kirchner y Encuentro en el espacio (1899) de Edvard Munch.
La siguiente sala se llama “Referentes”, en la que sus autores son abiertamente antiimpresionistas y usan una pincelada agresiva. Sobresale Tarde de verano (1903) de Emil Nol, aunque también hay que mencionar Les Vessenots, Auvers (1890) de Vincent van Gogh e Idas y venidas, Martinica (1897) de Paul Gauguin. Estos dos últimos, aunque no son considerados expresionistas, tuvieron una enorme influencia en el movimiento.
La naturaleza, inspiración de los expresionistas
“Exteriores” es la tercera habitación, donde la naturaleza pura es la principal protagonista, incentivando una vida en armonía con la naturaleza. Aquí se nota aún más la influencia de Gauguin, que rechazó los modelos occidentales en favor de las culturas más primitivas. Las obras más representantes son Casa en Dangast (Casa Blanca) (1908) de Heckel y Verano en Nidden (1919 – 1920) de Pechstein.
En “Aires Populares”, los autores se fijan en el folclore y los mundos interiores, siendo cada vez más abstractos. Asimismo, se abren a otras corrientes como el cubismo, el futurismo o el fauvismo. También usan el sentido musical del color en obras como Bodegón con dado (1923) de Paul Klee.
La siguiente sala, llamada “Difusión”, se usa el color no solo como creador sensaciones, sino emociones. Durante esta época, se crea el “Erster deutscher Herbstsalon”, una exposición alemana de arte moderno internacional donde se dio un gran intercambio de ideas. Destacan Johannisstrasse, Murnau (1908) de Wassily Kandinsky y Húsares al galope (1913) de August Macke.
Los expresionistas, perseguidos y ridiculizados
El periodo del ascenso al poder de Hitler dio lugar a la persecución de los expresionistas. “Estigmatización” refleja esa época, en la que incluso se les tildó de “degenerados”, las obras se confiscaron, ridiculizaron e incluso quemaron. Calle con buscona de rojo (1914 – 1925) de Ernst Ludwig Kirchner fue una de las afectadas por ridiculizar a la mujer alemana. Metróplis (1916 – 1917) de George Grosz es la obra más representativa de la visión apocalíptica en el periodo que transcurre desde la Gran Guerra hasta el nazismo.
“Rehabilitación”, la séptima habitación, tiene lugar en la posguerra y en la que, tras la derrota nazi, los expresionistas vuelven a la escena y consiguen redimirse. Estas obras consiguieron aparecer junto a otras más modernas y de carácter internacional. En 1961, el barón comienza su colección de arte expresionista comprando la destacada pintura Joven Pareja (1931-1935) de Emil Nolde.

“Internacionalización” es la parte final de la exposición. Aquí se encuentran pinturas de todas las etapas expresionistas y de todos los tipos. La intención de esta sala es recrear la selección de obras que el barón fue adquiriendo y exponiendo en todo el mundo. Con esta actitud abandona el nacionalismo paterno en favor de una nueva Alemania más moderna e internacional. Las obras más importantes de la sala son La Ludwigskirche en Munich (1908) de Wassily Kandinsky, Autorretrato (1908) de Gabriele Münter y Atardecer de otoño (1924) de Emil Nolde.
Durante el recorrido el visitante puede observar y detenerse en numerosas obras muy diferentes entre sí. Desde paisajes naturales y colores alegres hasta escenas urbanas tanto cotidianas como caóticas; desde oscuros interiores hasta retratos de almas. Cada sala evoca una sensación distinta; cada pintura, una emoción diferente. No hay mejor forma de concluir que citando al barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza. Tras acudir repetidas veces a la misma exposición expresionista, dijo: “el expresionismo es como una droga, aquí estoy de nuevo”.
DATOS ÚTILES
- Lugar: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Sala de exposiciones temporales (planta baja).
- Dirección: Paseo del Prado, 828014, Madrid.
- Fechas: del 27 de octubre al 14 de marzo de 2021.
- Web: https://www.museothyssen.org/exposiciones/expresionismo-aleman
- Transporte:
- Metro: Banco de España (L2)
- Autobús: 001, 10, 14, 26, 27, 32, 34, 37, 45
- Cercanías: Madrid-Atocha, Madrid-Recoletos, Madrid-Sol
- Alquiler de bicis (BiciMAD): Estación: 29.
- Precio:
- General: 9,00€
- Reducida: 6,00€
- Horarios:
- Lunes: cerrado
- Martes a domingo: de 10:00 a 19:00
- Sábado: de 10:00 a 21:00

