Por María LUQUE @marialuqj

El Museo Sorolla, lo que un día fue la casa taller del pintor Joaquín Sorolla, ha inaugurado la exposición temporal ‘Sorolla. Femenino Plural’, donde se exponen 36 obras pictóricas sobre la imagen de la mujer en la obra del pintor valenciano desde sus años de formación en Roma hasta su consagración internacional. Muchas de las pinturas son poco conocidas debido a su procedencia de colecciones particulares.

Entrada de la exposición.
Entrada de la exposición.

La muestra, comisariada por Lorena Delgado y Consuelo Luca de Tena, reúne la mirada del artista sobre el universo femenino desde la diversidad, siempre dentro de la óptica e ideales de la mujer de la sociedad de finales del siglo XIX y principios del XX. 

Organizada por el Ministerio de Cultura y Deporte, el Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla, con la colaboración de Fundación Bancaja, cuenta con el patrocinio de la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Iberdrola. 

Los cuadros han sido agrupados en cuatro secciones. La primera es “Historia, mitología y otros pretextos”, la segunda “Mujeres del pueblo”, la tercera “Pescadoras y madres” y, por último, en cuarto lugar, “Elegantes y modernas”. Su obra recoge los estereotipos femeninos propios de su tiempo representándolas como ángeles del hogar, mujeres caídas, sencillas y trabajadoras, mujeres del pueblo, elegantes, burguesas y “modernas”.

La exposición pretende poner de relieve la presencia de las mujeres en la obra del pintor. Lo primero que observamos es que esa presencia es abundante y variada, y que Sorolla fue un gran observador y admirador de las mujeres, naturalmente sensible a su gracia o su belleza, pero sobre todo a otras cualidades como la valentía o la fortaleza. 

La vida de Sorolla coincidió con los inicios del movimiento feminista en España, pero éste era todavía muy minoritario. Las mujeres españolas tenían aún un nivel cultural muy bajo, pocas accedían a la educación secundaria, y la universidad les estuvo prácticamente vetada hasta 1910. En cuanto al derecho al voto, no se les reconocería hasta 1931 (Sorolla no lo conoció, murió en 1923).

Sorolla, fue un hombre de ideas liberales y mantuvo estrechas relaciones con la Institución Libre de Enseñanza, promotora de la instrucción femenina y defensora de la igualdad. En ella, educó a sus propias hijas, pero nunca fue un militante. Su obra recoge muchos de los estereotipos femeninos propios de su tiempo, pero rara vez son solamente “tipos”, son personas individuales, de carne y hueso, y como tales, Sorolla las trata siempre con respeto. 

Historia, mitología y otros pretextos

La primera sección es “Historia, mitología y otros pretextos”, donde la historia y la mitología han servido tradicionalmente a los artistas como pretexto para introducir los desnudos femeninos en sus obras; a las evocaciones del mundo antiguo o grecorromano, el Romanticismo añadió las fantasías orientales con sus harenes y odaliscas; estos temas estaban todavía vigentes en la juventud de Sorolla, en la que se popularizó también el motivo de la modelo en el estudio del pintor. 

Sorolla, aprovecha esos argumentos para crear imágenes abiertamente sensuales, situadas en la Antigüedad clásica o un imaginario Oriente, pero a veces, prescinde de escenografías y pinta sencillamente modelos. En su obra posterior, los desnudos escasean, pero exhiben una extraordinaria maestría técnica.

Una de las obras magistrales que se presentan en este apartado es “Después del baño” (1892), es un óleo sobre lienzo del pintor Joaquín Sorolla, expuesta en Madrid, en el Museo Sorolla, depósito temporal de la colección particular. El artista modela el cuerpo de la mujer en lo que parecen ser unas termas clásicas, con un dibujo firme y riguroso, y una delicadeza que recuerda a Lawrence Alma – Taderna, maestro de la evocación grecorromana, admirado por Sorolla. 

La obra está resuelta con la pulcritud técnica del estilo juvenil de Sorolla y una definición precisa de los detalles secundarios como los perfiles de las losas de mármol o el brillo del borde del agua, contrastando entre las diferentes superficies que envuelven el cuerpo de la mujer.

A su vez, contrasta la suavidad y calidad de la carne con la dureza del mármol, jugando con los distintos tonos sobre el dominio del blanco que se convertirá en una característica de la obra madura del pintor, haciendo alarde a su dominio pictórico de los infinitos matices de una misma gama cromática.

Mujeres del pueblo

La sección “Mujeres del pueblo” muestra la aparición de las campesinas marcando un hito importante en la obra de Sorolla. Retirado en la ciudad italiana de Asís por un tiempo, busca en solitario un estilo propio y lo encuentra en el naturalismo de la representación, sencilla y directa, de lo que tiene a su alrededor: las aldeanas en sus campos. Paralelamente, se gana el sustento con cuadritos amables de escenas valencianas cuyas protagonistas responden a los estereotipos tradicionales de la mujer doméstica: devota, laboriosa y buena madre.

Trata de blancas (1894). Joaquín Sorolla. Óleo sobre lienzo.
Trata de blancas (1894). Joaquín Sorolla. Óleo sobre lienzo.

El realismo social irrumpe en su obra durante unos cortos pero intensos años (1892 – 1899). Su producción en esta tendencia va destinada a los grandes certámenes y es ambiciosa tanto técnicamente como en los temas escogidos. Trata de blancas aborda el tema de las mujeres caídas, pero lo hace con una mirada compasiva insinuando la penosa condición de estas mujeres obligadas por la miseria a ejercer su oficio. Más concretamente, la obra “Trata de blancas” (1894), es un óleo sobre lienzo que conserva el museo del realismo social que cultivó Sorolla de 1890 a 1899. Esta corriente se centraba en las condiciones dramáticas de las clases menos favorecidas. Representa a cuatro jóvenes prostitutas acompañadas de su Celestina. La composición del cuadro “avanza” hacia fuera proyectándose mediante una fuga perspectiva muy forzada que logra que el espectador se sienta implicado por la atracción que la composición ejerce.

Pescadoras y madres

Las principales heroínas populares de Sorolla serán las pescadoras valencianas, vigilando a sus chiquillos en la playa o esperando la llegada de las barcas para ir a vender la pesca del día. La dureza de sus vidas se adivina en la tensión de esas esperas, en el continuo cargar con los niños en brazos además de los cestos de pescado, o en la extrema juventud con que vemos a algunas incorporarse al trabajo, pero la fuerza benéfica del sol suaviza los aspectos más sombríos: ellas aparecen siempre como figuras fuertes, dignas. Mujeres de otras regiones aparecen también en sus cuadros, afanadas en sus tareas, cuidando a sus hijos o simplemente posando, siempre envueltas por el pintor en una mirada admirativa.

Algunas de las obras más destacadas de esta sección son: “Familia valenciana, Benimamet” (1894), óleo sobre lienzo, colección Galería Kur – San Sebastián o “Pescadora con su hijo, Valencia”, (1908), óleo sobre lienzo, Madrid, Museo Sorolla. 

Elegantes y modernas

En la época de Sorolla, pocas mujeres podían aspirar a una independencia cómoda; si no tenían una fortuna propia, sólo podrían disponer hasta cierto punto de su vida mediante una voz excepcional, talento escénico o alguna otra cualidad extraordinaria. 

Sorolla, se hizo pronto con una clientela escogida entre la alta sociedad. Retrató a burguesas o aristócratas elegantes, en cuadros refinados en los que el vestido compite en protagonismo con la propia modelo. Pero también, fue requerido por esas mujeres que en su tiempo aspiraban decididamente a ser “modernas”: algunas solamente en lo externo, en su peinado y vestuario (y Sorolla tenía un gran instinto para la moda), otras por su educación y cultura, y otras por sus profesiones artísticas: actrices o cantantes cuya fama y riqueza les permitía una libertad inalcanzable para las demás. 

Algunas de las obras que más llaman la atención al público son “Joaquina la gitana” (1914), “María la guapa” (1914), “La actriz doña María Guerrero como ‘La dama boba’” (1906) y “María de los Ángeles de Beruete y Moret” (1904), entre otras. 

Para terminar, expuso una serie de siete fotografías. La primera es “Audouard” donde se muestra a la actriz María Guerrero en el primer acto de ‘Mariucha’, obra de Pérez Galdós, en el teatro El dorado, de Barcelona (1903), la segunda es “Kaulak” de la actriz Catalina Bárcena (1912), en tercer lugar una fotografía “anónima” de Cristina Alfonsín (1958), en cuarto “Franzen” sobre Lucrecia Arana (1905), en quinto “María Moreno García” una exposición homenaje a Aureliano de Beruete en la Casa Sorolla, sentada María Teresa Moret y Remisa (1912) y por último, en sexto y séptimo lugar, dos fotografías “anónimas”, una sobre Joaquín Sorolla García con Raquel Meller (1911 – 1920) y otra de la actriz Catalina Bárcena como Doña Inés en el jardín de la Casa Sorolla (1919).

Como conclusión, textualizamos algunas de las citas de distintos escritores en distintas novelas, recogidas en la exposición, en relación a cada sección y temática de la exposición de Sorolla.

La ramera… No, ella no era mala; había trabajado en las fábricas, había servido a una familia como doméstica; pero al fin sus hermanas le dieron el empleo, cansadas de sufrir hambre; y allí estaba, recibiendo unas veces cariño y otras bofetadas, hasta que reventase para siempre” Vicente Blasco Ibáñez, La Barraca, 1898. Se encuentra en la sección “Mujeres del pueblo”. 

Hija mía, Dios hizo a la mujer para la familia, para la maternidad, para la sumisión, para las labores propias de su sexo (…) No lo olvides nunca o serás la criatura más antipática, más ridícula y más despreciable del mundo: un marimacho” Emilia Pardo Bazán, Doña Milagros, 1894. Se encuentra en la sección “Pescadoras y madres”.

DATOS ÚTILES

  • Lugar: Museo Sorolla. 
  • Dirección: Paseo General Martínez Campos, 37 (28010 Madrid).
  • Web: http://www.culturaydeporte.gob.es/msorolla/inicio.html 
  • Fechas: hasta el 10 de enero de 2021.
  • Horario: martes a sábados de 9:30 a 20:00, y domingos y festivos de 10:00 a 15:00. *La última visita debería comenzar a las 19:15. Horarios de menor afluencia: de martes a viernes de 18:00 a 20:00. 
  • Precios:
    • Entrada individual: 3€. Venta de entradas online debido al COVID-19. Entrada gratuita los sábados (a partir de las 14:00) y domingos.
    • Entradas de grupo: canceladas hasta nuevo aviso. 
    • Abonos: el Museo ofrece varios abonos diferentes. Abonos anuales para el Museo Sorolla y Museos estatales o abonos combinados con loa que se puede visitar durante 10, 12 o 15 días diferentes Museos estatales.