Por María PRADOS @mariaprflores

Madrid puede hoy presumir de ser una de las grandes capitales mundiales del  arte. Esta ciudad cuenta con su famoso “Triángulo del Arte”, formado por los  museos Thyssen, Reina Sofía y El Prado, que recientemente ha recibido el  valioso título de “Patrimonio de la Humanidad”. 

Sin embargo, Madrid va mucho más allá. Con el tiempo sus calles se han  convertido en un auténtico museo al aire libre repleto de obras realizadas por  artistas de primer nivel. Hoy, aprovechando la cifra redonda que nos otorga el  quinto aniversario de Artenea, vamos a repasar las seis esculturas callejeras  más importantes que se pueden disfrutar completamente gratis en las calles de  la capital. 

1. Los portadores de la antorcha de Anna Hyatt Huntington – Ciudad Universitaria

LOS PORTADORES DE LA ANTORCHA DE ANNA HYATT HUNTINGTON

Muy cerca de la Facultad de Ciencias de la Información, en la plaza que conforman Medicina, Farmacia y Odontología, se encuentra una de las esculturas más desconocidas, pero más bellas de Madrid.  

Los Portadores de la Antorcha es una obra de la artista estadounidense Anna Hyatt  Huntington (1876-1973) que donó a la ciudad de Madrid en 1954. Construida en aluminio, la estatua  muestra a un joven montado sobre un caballo. Este jinete se agacha a recoger una  antorcha que porta un débil anciano que se encuentra tumbado en el suelo.  

Esta escena representa la transmisión del conocimiento entre generaciones, de ahí que  se encuentre emplazada en pleno campus universitario. Desgraciadamente, a la  escultura le han robado la antorcha.  

La autora realizó varias réplicas en bronce. Una de ellas se encuentra en Valencia; otra,  en La Habana. El resto de ellas se instalaron en múltiples instituciones culturales de su  país de origen, Estados Unidos.

2. Día y noche de Antonio López -Estación de Atocha

NOCHE Y DÍA – ANTONIO LÓPEZ

Antonio López (Tomelloso, 1936), el gran pintor de la Gran Vía, no solo se limita a hacer magia con los pinceles. Lo que muchos no saben es que el artista de Tomelloso también es un genio  de la escultura.  

La Estación de Atocha da la bienvenida a los viajeros que llegan a Madrid con un  conjunto escultórico que tiene la firma de Antonio López. Estos son los conocidos como  Día y Noche . Esta es la primera obra escultórica monumental de este autor que se  expone en la calle.  

En el año 2002, el Ministerio de Fomento encargó al artista este trabajo. Antonio López  se puso manos a la obra y diseñó dos grandes cabezas de bebés inspirándose en su nieta Carmen, que por aquel entonces tenía seis meses.  

Estos dos bebés son de igual tamaño. Ambos representan dos momentos diferentes: la  vigilia y el sueño. Mientras Antonio López se encontraba trabajando en este proyecto,  se produjeron los terribles atentados del 11 de marzo de 2004. Este hecho hizo que el  autor resignificara su obra, buscando reconfortar a los viajeros que recorren la estación  con esperanza, haciendo que estos dejen el miedo y la angustia que supuso este duro  episodio de la historia de España. 

Antes de ser instaladas en Madrid, las esculturas fueron expuestas en una retrospectiva  que el Museo of Fine Arts de Boston le dedicó al autor. Finalmente, el 26 de noviembre  del 2010 ocuparon el lugar en el que hoy se encuentran, frente a la puerta de la  concurrida puerta de la Estación de Atocha. 

3. Mujer con espejo de Botero -Calle Génova

MUJER CON ESPEJO – FERNANDO BOTERO

Cuando pasees por la calle Génova te encontrarás con una madrileña muy especial.  Ella es La Mujer con Espejo, del artista colombiano Fernando Botero.  

En 1994, Madrid realizó una exposición del artista bajo el título “Botero en Madrid”. A  España llegaron 21 piezas, de las cuales cinco se quedaron para siempre en España.  Una de ellas es esta Mujer con Espejo, la cual fue un regalo del propio Botero a la ciudad  de Madrid.  

La Mujer con espejo es una voluptuosa señorita que se encuentra tumbada en el suelo  boca abajo. Esta escultura dirige la mirada hacia la plaza de Colón. En una de sus  manos sostiene un pequeño espejo, mientras que con la otra se acicala el pelo  coquetamente. Su rostro se pensativo. 

Junto a esta escultura, regalo del propio artista, también se quedaron otras como La  Mano, el Rapto de Europa, Caballo y Mujer Recostada. Estas se encuentran repartidas  en otros puntos de la capital, así como en los aeropuertos de Barajas y Palma de Mallorca. 

4. Julia de Jaume Plensa -Plaza de Colón

JULIA – JAUME PLENSA

Vecina de La Mujer del espejo de Botero está Julia. Esta escultura realizada por Jaume  Plensa (Barcelona, 1955) llegó a la plaza de Colón en diciembre del año 2018. Con sus doce metros de  altura, es hoy una de las grandes protagonistas del lugar.  

La Fundación María Cristina Masaveu Peterson en colaboración con el Ayuntamiento  de Madrid encargó esta monumental escultura. Realizada en resina de poliéster y polvo  de mármol blanco, Julia se presenta como la primera obra de Jaume Plensa de estas  características expuesta en España.  

Julia tiene los ojos cerrados. Según su autor, “está dirigida al corazón de nuestro ser.  Es un espejo poético en el que cada uno de nosotros pueda verse reflejado en sus  preguntas más íntimas provocando un instante de reflexión personal e íntimo dentro del  agitado dinamismo que genera el espacio público”.  

Sin embargo, Julia no se quedará en Madrid para siempre. Esta gran escultura forma  parte de un proyecto temporal del Ayuntamiento cuyo objetivo es embellecer el paisaje  urbano de la ciudad. Por ello, a finales de diciembre del 2021 está previsto que esta  obra abandone la capital, quedando únicamente en el recuerdo de todos aquellos que  pudieron disfrutar de su serenidad y belleza.  

5. La Dama del Manzanares de Manolo Valdés -Madrid Río

LA dama del manzanares – Manolo Valdés

Madrid Río se ha convertido en uno de los corredores verdes más importantes de Madrid. Si te das una vuelta por este parque a orillas del Manzanares, te encontrarás una de las esculturas más impresionantes de Madrid.
La Dama del Manzanares es obra del artista valenciano Manolo Valdés. Este fue uno de los fundadores del Equipo Crónica, un grupo de artistas que marcaron un antes y un después en el arte español contemporáneo de los años 60.
Esta gran escultura que se instaló en 2003 está realizada en bronce y acero. Mide un total de 13 metros y pesa aproximadamente 8 toneladas. Esta dama de metal corona la cima de un cerro que se levantó de modo artificial en Madrid Río para hacer de mirador.
Representa la cabeza de una mujer cuyo rostro mira hacia el centro de la capital.

6. Sirena varada de Eduardo Chillida -Museo de Escultura al aire libre de la Castellana

SIRENA VARADA – EDUARDO CHILLIDA

Quedarse solo con seis esculturas en Madrid es una tarea complicada pues las  opciones culturales y artísticas que ofrece la capital son inmensas. Tanto es así, que  esta ciudad puede presumir de tener su propio museo escultórico al aire libre en pleno  paseo de la Castellana. 

Inaugurado en 1979, este Museo al Aire libre nace de la iniciativa del escultor Eusebio Sempere. Aunque el Ayuntamiento en aquel momento no contaba con los medios  económicos suficientes para poder adquirir obras de calidad, este artista convenció a  grandes autores como Joan Miró o Alberto Sánchez para que donaran sus creaciones  para el disfrute de todos los madrileños.

Una de las obras claves de esta exposición tan especial es la conocida como Sirena Varada de Eduardo Chillida. La instalación de esta escultura en Madrid fue muy  polémica.  

Este museo se encuentra bajo uno de los puentes del paseo de la Castellana. La Sirena Varada de Chillido pesa más de 6 toneladas y se debía situar colgando de uno de los  pilares del mismo paso a nivel.  

Aunque los arquitectos confirmaron que la estructura del puente podría albergar esta  escultura, hubo una persona esencial que se opuso a su instalación. Este no era otro  que el por entonces alcalde de Madrid: Carlos Arias Navarro.  

Esta oposición hizo que La Sirena Varada de Chillida se convirtiera en un símbolo  político. Joan Miró, el cual iba a donar también una obra a este museo al aire libre, se  negó a hacerlo hasta que la de Chillida no tuviera el lugar que se merece. Finalmente,  allí está para que todos los madrileños puedan disfrutarla en sus paseos por la siempre concurrida Castellana.