
Por Manu CARRERO @manucarrero_
El retorno del Mata mua (Gauguin, 1892) no es el único reclamo novedoso del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. En una pinacoteca donde podemos encontrar obras de autores de la talla de Rothko, O’Keeffe, Signac, Munch o Grosz, entre otros muchos artistas de renombre, ahora también podemos disfrutar de obras más reconocidas del islandés Ragnar Kjartansson, en la exposición ‘Paisajes Emocionales’.
La colección permanecerá en el Museo Thyssen hasta el 26 de junio de 2022, enmarcada en la celebración de los veinte años de la fundación TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary. Creada por Francesca Thyssen-Bornemisza, es una de las principales fundaciones internacionales de arte y promoción, estimulando colaboraciones entre las humanidades, las artes y las ciencias.
Los asistentes podrán disfrutar de cuatro videoinstalaciones y de una serie de acuarelas (From the Valley of World-Weariness in British Columbia, 2011) que figuran a la entrada de The End (2009), una de las obras multimedia más destacables del Thyssen. Es, quizás, la pieza audiovisual más inquietante que puede visionarse actualmente en Madrid junto a Los Incontados: Un tríptico (Laboratorio de artistas, 2014), disponible en el Museo Reina Sofía.
Mientras que el artista islandés recorre América y plasma sus paisajes y folklore en sus obras, los espectadores disfrutan de una travesía emocional a lo largo de las cuatro proyecciones. Nacido en Reikiavik en 1976, es uno de los artistas vivos más reconocidos e influyentes de nuestra era. Sus vídeos, dibujos y pinturas recurren a la música y la cultura pop y abordan temáticas como el humor o la tragedia teatral. En ‘Paisajes Emocionales’ queda ilustrado el espíritu de un autor que ha expuesto en el MoMA de Nueva York o el Barbican de Londres y que ha sido galardonado con el Derek Williams Trust Purchase de Artes Mundi en 2015, entre otros importantes premios.
El comisionado de la exposición ha dispuesto la serie de acuarelas próxima a la muestra de Arte Americano del Museo Thyssen. Para acceder a la estancia donde se encuentra From the Valley of World-Weariness in British Columbia debes atravesar esta colección, todo un acierto, puesto que facilita la comparación de la visión personal de Kjartansson acerca de la naturaleza y los paisajes norteamericanos con la de algunos de los referentes de arte americano del siglo XIX y principios del XX.
Unavez dentro de la sala donde se proyecta The End, entramos en una amplia estancia oscura con cinco proyecciones, donde se muestra al propio autor tocando en las nevadas Montañas Rocosas de Canadá. Ante una imagen platónica apriorística que podamos tener acerca de un artista tocando en un paisaje voluptuoso como el mencionado, el espectador cuestiona la romantización del músico con la naturaleza al presenciar el hastío y agotamiento que sufre el propio Kjartansson frente a las condiciones climáticas al final del metraje.

EnThe Man (2010), Pinetop Perkins toca el piano en medio de una vasta pradera que nos retrotrae a Christina’s World (Andrew Wyeth, 1948), en forma de homenaje tanto al músico como a Wyeth. Pese a la sencillez de toda la pieza, esta obra es digna de su visionado por la simpatía que desprende Pinetop Perkins, su humor y, por encima de todo, cómo asume la sinrazón vital y acepta el paso del tiempo.
La más reconocida internacionalmente es The Visitors, considerada en 2019 como la mejor obra de arte del siglo XXI según The Guardian. Articulada en nueve pantallas situadas en una amplia sala rectangular, muestran distintas estancias de una vetusta mansión situada cerca del Río Hudson. En una de ellas, aparece el propio artista tocando la guitarra en una bañera. De forma simultánea, otros músicos de renombre en Islandia aparecen tocando en otras estancias, formándose un concierto sincronizado. A continuación, todos aparecen juntos en la primera pantalla a nuestra izquierda, cantando en armonía. Tras el júbilo, desaparecen tras la colina y las nueve pantallas quedan deshabitadas, solo con instrumentos musicales y la decadente decoración de la ruinosa mansión. Finalmente, aparece uno de ellos en cada habitación y apaga las cámaras, como si de un acto cotidiano o fortuito se tratase.

Mediante la experimentación y la transversalidad a través de diferentes disciplinas como el dibujo, la música y el vídeo, Ragnar Kjartansson consigue evocar emociones primarias como la euforia o incluso el cansancio físico —el espectador puede notar cómo los artistas que acompañan al islandés en God (2007), un homenaje a Frank Sinatra, van cansándose con el paso del tiempo, puesto que la performance es en vivo, no es en loop— combinado con reflexiones más elevadas acerca de la condición humana, la necesidad del otro, el absurdo o la fragilidad existencial. Un recorrido donde la música copa los paisajes y vehicula todas las emociones, hipótesis y propuestas intelectuales que el autor nos ofrece para forzar una ulterior reflexión personal en nuestro interior sobre de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos, como si de Paul Gauguin se tratase.
Datos útiles
Lugar: Museo Nacional Thyssen Bornemisza
Dirección: P.º del Prado, 8, 28014 Madrid
Web: https://www.museothyssen.org/
Fechas: del 22 de febrero al 26 de junio de 2022
Transporte: metro Sol (líneas 1, 2 y 3). El museo no tiene aparcamiento público propio. Se facilita la subida y bajada de visitantes con movilidad reducida previa solicitud en cavthyssen@museothyssen.org
Horario: lunes: 12:00-16:00h; de martes a domingo: 10:00-19:00h
Sala: sala de exposiciones temporales (planta -1), sala 44, 45 y sala Rodin

